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Adolescentes y la problemática de las drogas

Según la autora, Raquel Fernández de Cattaneo, muchos son los factores que influyen en cuanto a la decisión de un adolescente sobre el ingerir o no una droga. Existe una gama tan impresionante de motivos o excusas que usan los adolescentes en edad escolar de nivel medio superior que seria imposible determinar un solo tratamiento para evitatlo.

Tal vez la mejor manera de prevenir la drogadicción en los adolescentes sería el de representar escenas comunes a las que se enfrentan los adolescentes donde se les es ofrecido el consumir drogas o donde han sentido la curiosidad por probarlas.

El libro ofrece un análisis científico sobre los factores sociales, familiares e individuales que llevan a los adolescentes al consumo de sustancias. Pasando por diferentes teorías científicas, avaladas por un extenso trabajo de campo y varios estudios científicos, con datos y gráficas de laboratorio.

La droga juvenil para padres, educadores e hijos

Este manual para educadores y padres, escrito por Antonio Carlos Hualde y su equipo, nos mostrará una panorámica sobre cómo el consumo de drogas se ha venido incrementando de manera alarmante en los últimos años, y lo que es peor, la edad de inicio es cada vez más temprana. El relato hace un llamado a la sociedad adulta para recordarles su obligación y responsabilidad por el bienestar de la población infantil y juvenil. Todo esto conduce a preguntarse qué se está haciendo y qué se debe hacer como padres, educadores y ciudadanos para evitar que esta población, cada vez más joven, comience el consumo de sustancias psicoactivas.

La prevención del consumo, el abuso y la dependencia de sustancias psicoactivas es, hoy en día, un conjunto de conocimientos y procedimientos avalados científicamente, pero tal vez no trasmitidos adecuadamente por los expertos en el tema a los actores principales, padres y maestros para que la lleven a cabo.

Se ha insistido en el papel preponderante que ejercen los padres como protectores de los hijos frente a las drogas, se les suele culpar de muchos, sino de todos, los trastornos a este nivel, pero a los padres no se les educa, y ser padres es un tarea ardua que requiere no sólo querer sino también formación. No se puede pretender que sean formadores quienes no son formados.

Vino de marihuana

Para hacer nuestro vino cannábico vamos a necesitar los siguientes ingredientes:

2,7 l. de Agua
28 gr. de Levadura
900 - 1200 gr. de Azúcar o Miel
Cogollos y hojas

Llenamos un recipiente de 4,5 litros de capacidad con marihuana, ya sabéis
a más marihuana, más psicoactividad. Hay que tener cuidado de no echar ninguna semilla ya que estas contienen aceite y este estropearía la preparación.



Dependiendo de lo dulce que quieras el vino echa de 900 a 1200 gramos de
azúcar o miel en 2,7 litros de agua que en este momento debe de estar a punto de hervir, pero sin llegar. En este momento puedes añadir el zumo de unas naranja o limón para dar sabor.

Echa la mezcla en el recipiente que hemos llenado antes con marihuana, y déjalo enfriar. Una vez frío, disolvemos la levadura en un poco de agua templada. Después de mucho batir echamos la mezcla resultante al recipiente con la María, y rellenamos este con agua hasta llenar casi hasta el tope la botella o recipiente.

Remueve un poco toda la mezcla y ponle un corcho pero sin apretarlo solo lo justo para que se aguante. Pon la botella en un lugar fresco y oscuro pero sobre papel de  periódico ya que la botella escupirá algo pero eso es normal.

Después de 4 - 6 semanas la fermentación está completa. Dale unos toquecillos a la botella, si no salen burbujitas es que ya esta listo para ser filtrado y embotellado definitivamente. Procura agitar el vino lo menos posible.

Guarda el vino ya bien embotellado y libre de sedimentos durante otras 4 semanas. El vino resultante será un vino razonablemente claro no lo suficiente para ser comercializado pero es un vino muy natural.
8 Enfría una botella y prueba a echarle un trago. También podemos hacerlo con otros licores.



El vino de Marihuana tiene aproximadamente 15% de alcohol cuando se hace de esta manera, algo mas que los vinos convencionales.  El THC Bebido tarda en hacer efecto entre 20 y 40 minutos.

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Pizza de marihuana

Ingredientes:
1 Cebolla picada
2 Ajos picados finamente
1 Base de Pizza
3 Champiñones fileteados
2 Cucharadas de Salsa de tomate
3 Cucharadillas de hierbas (al gusto)
1 Pimiento Verde Picado
1/2 Taza de queso Cheedar
1/2 Taza de queso Mozzarella
1/2 Taza de hojas y cogollos de marihuana picados
1 Cucharada de Aceite de Oliva
1 Lata pequeña de piña

Esparce el tomate sobre la base de Pizza. Salpícala con las hierbas, marihuana, ajo, cebolla, y el aceite de oliva.  Cúbrela con el resto de ingredientes. Como colofón pon el queso por encima.

Hornear durante 10 - 15 minutos a 200º C.



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Fase de floración

Cuando planta es adulta (cuando las hojas más recientes tienen más de 5 foliolos) y el fotoperiodo disminuye por debajo de las 14 horas de luz las plantas de cannabis inician la floración (en cultivos de interior el fotoperiodo recomendado es de 12 horas de luz)

En cultivos de exterior la floración empieza a ser visible en las plantas de variedad índica a partir de mediados de agosto, mientras que las plantas de variedad sativa empiezan a florecer a mediados de septiembre. En cultivos de interior la floración empieza apartir de la tercera semana para las índicas y apartir de la 5 semana para las sativas.

El éxito en la fase de floración depende en gran medida de la salud de la planta. Si presenta carencias deberemos empezar a remediarlas de alguna forma. Carencias leves de fósforo, nitrógeno y oligoelementos son comunes en esta fase de prefloración. Si las carencias son exageradas será necesario un trasplante; plantas con carencias de nutrientes graves daran una floración escasa. Igualmente, si la planta está dañada gravemente por plagas u hongos no deberíamos esperar una floración abundante.



Lo más común es que la planta demande nitrógeno (volviéndose más claras las hojas), fósforo (hojas verde azuladas y peciolos rojos) y algún que otro oligoelemento (peciolos rojos). El potasio no suele causar carencias excepto en suelos pobres, ya que suele estar presente en cantidad suficiente en todos los fertilizantes comerciales.

Se debe examinar el estado de plagas de la planta antes de florecer, ya que suelen ser más comunes que cualquier carencia; si encontramos alguna plaga quiere decir que la sala de crecimiento está infectada y que se deben tomar medidas rápidamente.



Una vez las plantas inician la floración, la evolución es la siguiente:

En cultivos de exterior debemos mantener a raya los ácaros y otras plagas mediante la prevención. Las orugas son muy comunes y muchas veces es necesario sacarlas a mano, aumentando las horas de trabajo considerablemente. Hongos como la botrytis aparecen al final de floración, cuando el clíma es más humedo debido a las lluvias.

Las variedades con predominancia índica, terminan de florecer durante septiembre. Las más tempraneras pueden llegar a terminar durante las dos primeras semanas de septiembre, con un periodo total de floración de 6 a 7 semanas, siendo lo normal 8 semanas; suelen ser las índicas puras, aunque esto son casos excepcionales. Las variedades con un 50% de índica suelen tardar 9 semanas, cosechándose a principios de octubre. Para contar los días desde el inicio de floración se cuenta apartir del 1 de agosto.



En variedades principalmente sativa, la floración es más tardía (la variedad de las fotos llegaba a tardar hasta 16 semanas en florecer) . La cosecha puede alargarse hasta diciembre, si el clima acompaña. Si el clima es lluvioso durante el final de floración las plantas madurarán antes, en noviembre. Las sativas necesitan luz intensa para conseguir cosechas abundantes y de calidad, y si el clima es demasiado lluvioso durante finales de octubre y noviembre será un mal año para las sativas.


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Sistema de dos montajes simples paralelos

Dos plantadores disponen de dos sistemas idénticos. Dicho sistema consta de un área de 180x60 cm. (aprox. 1m2) iluminada con una lámpara de sodio de 400W. tipo SON-T AGRO de Philips, apta para todo el proceso. El plantador A, inicia el proceso de crecimiento hasta que las plantas están a punto de clonar y pasar a floración. El plantador A hace clones, se los pasa al plantador B, y pasa a floración.



El plantador B hace enraizar los clones con un par de fluorescentes y los hace crecer en su sistema. Para cuando llegue el momento de clonar y pasar a floración, el plantador A estará listo para recoger y hacer enraizar los clones que le pasa el B antes de iniciar la floración. Así indefinidamente.

El montaje de dos tubos fluorescentes de 120 cm. puede ser compartido ya que nunca lo usarán simultáneamente.

Luces recomendadas

Bombilla de sodio SON-T AGRO 400 W , ideal para crecimiento y floración.

Estas dos bombillas, pueden ir montadas en un kit con pantalla y balastos ideal para un área de 180x60 cm (SGR 200) Bombilla de halogenuros metálicos HPI-T 400 W, con kit (soporte + pantalla +balastos)MGR 300.



En caso de usar fluorescentes que no sean los anteriormente recomendados, debemos pensar que los azules o fríos son más aptos para crecimiento y los rojos o cálidos para floración.



Las distancias recomendadas desde la luz hasta las puntas de las plantas dependen del tipo y la potencia de la lámpara: usando fluorescentes la distancia se mantendrá entre 5 y 15 cm. La distancia para una HPS de 400 W. se mantendrá entre 50 y 60 cm. Algunas especies aguantan menos distancia, pero si las hojas superiores se doblan hacia arriba, es que, están demasiado cerca de la luz. Las necesidades lumínicas de la marihuana, según Rosenthal, son de entre 1000 y 3000 lumens por pie cuadrado a la distancia recomendada.

Riego automático

El riego automático ahorra bastante trabajo, pero requiere una instalación de una manguera y un depósito de agua; aunque si se dispone de un grifo nos ahorramos el depósito. El riego ya no es personalizado, tendrá el mismo PH y EC para todas las plantas. La instalación debe revisarse periódicamente, cada semana como mínimo, para asegurar que no se bloquea ningún conducto; para ello se revisa la superfície de la tierra de todas las plantas y se comprueba que esté mojada. Este tipo de riego es peligroso sobre todo en interior, donde suele haber instalaciones eléctricas, porque puede crear inundaciones si se desconecta algún conducto. Es un tipo de riego ideal para cultivo en exterior, y obligatorio para cultivos de grandes dimensiones.



Para montar un sistema de riego automático existen dos opciones:

1-Instalar una manguera enchufada a un grifo de agua corriente por un extremo. Tapamos el otro extremo. Hacemos pasar la manguera cerca de los tallos de cada planta. Hacemos unos agujeros pequeños en cada punto de la manguera con un punzón (una aguja o un cuchillo afilado). Si nos equivocamos haciendo el agujero siempre se puede tapar con varias capas de cinta aislante. Se debe procurar hacer los agujeros del mismo tamaño, para que no haya desequlibrios en el riego. Por poco precio es posible adquirir manguera especial para riego automático, donde se introducen goteros graduables muy recomendables. También se puede graduar la presión abriendo o cerrando el grifo. Podemos instalar un temporizador para regar las horas del día que a nosotros nos interese. Se debe tener en cuenta que en este tipo de riego no se podrá controlar el PH ni los abonos del agua.



El agua puede caer por presión si la altura de la botella es suficiente, y ya dependiendo del volúmen de agua que necesitemos podemos aumentar el tamaño de nuestras botellas o bidones. Son sistemas bastante eficientes, caseros y baratos, ideales por si nos vamos unos días de vacaciones o estamos en casa pero quieremos olvidarnos del riego por un tiempo, en este caso también son muy recomendables los goteros graduables.



También podemos emplear la energía del Sol para regar, se trata de una técnica de riego destinada a lograr un aprovechamiento óptimo del agua, empleando la energía del sol. Un sistema para regar plantas gratis, sin apenas gastar agua y de una forma eficiente, ideal para montes y zonas secas donde el agua es un recurso escaso.



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Reflectores

Una lámpara normalmente consta de una bombilla y un reflector. El reflector dirige y concentra la luz generada por la bombilla, para aprovechar la luz emitida en todos los ángulos. Normalmente, para iluminar una zona de cultivo, se sitúan las bombillas en posición horizontal, poniendo un reflector encima de la bombilla para reflejar la luz emitida por arriba y por los lados.

Existen modalidades de cultivo en las que se utiliza una posición vertical de la bombilla, situandola en el centro de un cilindro, y colocando pequeñas plantas colocadas en el interior de las paredes del cilindro; así la luz que llega a las plantas proviene directamente de la bombilla, sin producirse reflexión de la luz.



Además de los reflectores de la lámpara es útil reflejar la luz que se escapa por los laterales del cultivo; para ello existen diversos materiales, aunque el más eficaz es la pintura blanca reflectante; se deben pintar de blanco las paredes o cubrirlas con plástico blanco de venta en growshops; en las zonas abiertas del cultivo se pueden fabricar unas pantallas a partir de láminas de madera pintadas de color blanco.

La luz reflejada penetra entre las hojas en ángulos distintos a la luz que proviene directamente de la bombilla, siendo útil porque tambíen ilumina las partes de la flor que están a la sombra de la bombilla. En los cultivos verticales no existen reflectores, ya que todo es superfície de cultivo, y las flores pueden desarrollar resina de forma muy desigual. Es importante mantener limpios los reflectores, que se ensucian a menudo por los pulverizadores utilizados en la prevención de plagas.



El tipo de material utilizado en la construcción del reflector es importante, ya que determinará la cantidad de luz reflejada. Existen materiales que absorben potencia de luz, reduciéndose la calidad de la luz. Si no se mantiene bien limpio el reflector, la cantidad de luz se verá también disminuída. Los materiales utilizados en la construcción de reflectores para lámparas son aleaciones de aluminio o de otros metales. El plástico blanco se utiliza para cubrir los límites del cultivo o para hacer cortinas que separen las zonas de crecimiento y floración.

Tipos de bombillas y lámparas

Las bombillas más utilizadas para el cultivo de plantas son las de halogenuros metálicos (HM), en inglés Metal Halide (MH) y las de Alta Presión de Sodio (APS), en inglés High Pressure Sodium (HPS). Estas bombillas son las utilizadas típicamente en el alumbrado de carreteras por se las más eficientes en cuanto a iluminación. Lo más normal es adquirirlas en un growshop o en una tienda especializada en iluminación y electricidad. Existen varias marcas que tienen este tipo de bombillas, por ejemplo Phillips o Sylvania. Los modelos más famosos son los Philips, sobre todo los modelos Son-T-Agro y Son-T-Plus en HPS, y en HM está el modelo HPI-T. Las potencias típicas de estas lámparas son 250W, 400W, 600W y 1000W.



Este tipo de lámparas son muy eficientes aportando luz, pero su eficiencia disminuye con las horas de utilización. La duración depende del modelo, oscilando alrededor de las 10.000 horas. Las lámparas HPS emiten gran potencia de luz en una banda entorno al naranja (color típico que desprende el sodio), aunque los últimos modelos han sido perfeccionados y emiten también un plus de 50W en la banda de los azules y ultravioletas. Estas lámparas van bien tanto para crecer como para florecer.

Las lámparas de HM emiten la mayor parte de potencia en los azules y ultravioleta. Se utiliza normalmente para salas de crecimiento, aunque pueden utilizarse para combinar con lámparas HPS para obtener una luz ideal. Todos los modelos de lámparas HPS y MH necesitan un circuito que transforma la corriente de la red doméstica de 220V a una corriente apropiada para la lámpara (que es de bajo voltaje y alta intensidad).

Así, un sistema de iluminación HPS se compone de la lámpara HPS, el portalámparas, un reflector, más el circuito adaptador. El conjunto de estos tres componentes se denomina comercialmente Kit de Iluminación. Actualmente se puede conseguir todo el kit a muy buen precio en los growshops.

Otro sistema de iluminación aparte son los fluorescentes, proporcionan una iluminación muy apropiada para la fase de crecimiento y sobre todo en la fase de enraizamiento. Las dos características principales que tienen los florescentes es que no desprenden apenas calor y que reparten muy bien la luz, debido principalmente a que la luz se emite en toda una línea. Esto permite que se puedan situar muy cerca de la planta, a pocos centímetros.

Montaje de un invernadero

La función de un invernadero consiste en retener el calor para que la temperatura interior aumente unos grados. El calor procede del sol cuando es de día, y del suelo cuando es de noche. El suelo se encuentra siempre a una temperatura de 15ºC. Cuando hace mucho frío la capa superior del suelo puede bajar y llegar a congelarse, aunque no son éstas las condiciones en que se debe cultivar  (y menos florecer) con invernadero.



Podemos aumentar el calor dentro del invernadero si practicamos un agujero de medio metro de profundidad, si es posible, manteniendo el invernadero al nivel del suelo. La temperatura de las capas más profundas del suelo son más calientes. Para aumentar y establilizar un poco más las temperaturas un buen método es rellenar en todo lo posible el agujero de estiércol. El estiércol y los microrganismos que lo descomponen son un buen generador de calor.


El montaje de la estructura de un invernadero no es difícil, pero suele llevar unas horas de trabajo. Podemos hacer la estructura de madera, comprando listones a medida, o reciclando madera. Es conveniente dibujar un mapa antes de obtener las piezas, para saber el número y medida de listones que necesitamos, y de cómo deberán ir montados. Para que las escuadras del inverndero sean rígidas laa mejor opción es clavar unos listones atravesados, formando un triángulo con la escuadra. También es buena idea construir las paredes del invernadero con ladrillos, pero la luz que recibirán las plantas será menor.



También se puede hacer una estructura de hierro si tenemos herramientas para cortar y soldar metal. También es posible montar una estructura a partir de elementos prefabricados, que incluso están perforados para tener infinidad de posibilidades de montaje. Las piezas se unen mediante tornillos y tuercas.

La estructura deberá tener una altura mínima de medio metro, aunque lo mejor es una altura progresiva como los invernaderos mostrados en la foto, para que la luz del sol incida mejor.

Se debe escoger el material para cubrir el invernadero. Se puede recubrir con plástico transparente, laminas de plástico rígido o láminas de cristal. El cristal es bastante pesado, y la estructura debe ser lo suficientemente fuerte para soportar el peso. Las láminas de plástico son un poco caras, pero aguantan bien el calor, igual que el cristal. Las láminas de plástico se ajurean fácilmente con un taladro, lo que facilita el montaje. El cristal suele dar más problemas, ya que es un material cortante y pesa mucho. La solución ideal, si se utiliza crtistal, es aprovechar ventanas viejas que pueden encontrarse habitualmente en las basuras, colocándolas directamente encima de la estructura. Un film de plástico es una buena opción si el clima no es demasiado frío.

Es muy conveniente instalar una malla en el invernadero para asegurar que las plantas se hacen más altas que el invernadero. La malla deberá ser paralela a la techo y situada como mínimo 30cm por debajo del techo.

Luz artificial

Cuando lo que se intenta es imitar la luz del sol para cultivar en interior o invernaderos se debe tener en cuenta que el espectro de luz depende del tipo de lámpara utilizado. El espectro indica la potencia de luz que hay en las distintas frecuencias (frecuencias visibles, ultravioletas e infrarrojas).

Las lámparas domésticas (bombillas, lámparas halógenas) han sido diseñadas para emitir el máximo de potencia en las frecuencias visibles para el ojo humano. Las lámparas para el cultivo son las que se utilizan en el alumbrado de carreteras, que fueron diseñadas para emitir la máxima luz con el menor consumo posible, siendo por tanto las más eficientes en cuanto a iluminación. Las lámparas para el alumbrado de carreteras no sirven para la iluminación doméstica debido a que cuando se encienden tardan unos minutos en emitir la máxima potencia.



De las lámparas domésticas, la única que puede servirnos para cultivar son los fluorescentes. Algunos fluorescentes emiten también luz ultravioleta, consumen poco y no generan calor. Se requiere una buena instalación, ya que se necesitan bastantes fluorescentes por metro cuadrado.


Las lámparas adecuadas para el cultivo se venden en tiendas especializadas para el cultivo, como los growshops, donde salen bastante bien de precio. También las venden en tiendas de electrónica pero los precios suelen ser más elevados y no siempre se encuentran los reflectores adecuados.

Curado de la marihuana

El curado consiste en almacenar la hierba en recipientes cerrados durante un cierto tiempo, aireando los recipientes una vez cada día o dos días. Siempre se deben ventilar los recipientes herméticos durante el primer mes que gardemos hierba, para evitar que se infecte con hongos anaeróbicos. Muchos cultivadores han arruinado su hierba por un mal almacenaje. Nunca se debe almacenar hierba demasiado húmeda. Hierba húmeda es aquella que el cogollo se dobla como si fuera de goma. Los cogollos crujen al tacto, y se parten con facilidad cuando están bien secos. Si el clima no permite conseguir el secado ideal, será conveniente almacenar en cajas de cartón., o secar los cogollos mediante calor o sol antes de almacenar en cristal.



El método más seguro consiste en almacenar la hierba en cajas de cartón, es el más apropiado para hierba húmeda. Lo más peligroso es almacenar hierba húmeda en bolsas de plástico o cualquier recipiente plástico o de cristal hermético. Sabremos que en nuestra hierba hay hongos producidos por un mal almcenaje oliéndola. Si tiene un olor agrio y/o el aspecto del cogollo está degradado habrá hongos.

A veces ocurre que durante el secado la hierba pierde su aroma original, es totalmente normal y no suele ser un problema de hongos. El aroma cuando la planta está viva es mucho más penetrante y parece contener fragancias superiores que no son transmitidas durante el proceso de secado. La fragancia de los cogollos está contenida en substancias volátiles, que desaparecen a lo largo de los meses debido al calor, y que en su mayor parte parece que desaparece durante el secado.



Antes de almacenar, deberemos pues, siempre dejar secar bien la hierba. Otro método para saber si tu hierba está seca es obsevar si cae resina del cogollo cuando lo deshaces o lo sacudes, cuando contiene la más mínima húmedad no cae ni un grano de resina.

Durante el curado mejora el sabor de la marihuana al fumarla, la cantidad de THC aumenta y por tanto la calidad de sus efectos también. Esto se debe a que la clorofila presente en los cogollos se descompone lentamente. Cuando se fuma un cogollo recién secado (2 a 3 semanas) éste aún tiene mucha clorofila y esto afecta al sabor final y en que rasca la garganta, se nota también un característico sabor a “verde”. 



Cuando ha pasado un mes de curado el sabor y los efectos mejoran sensiblemente. Cuando transcurren dos meses todo mejora bastante. Cuando pasa un año la hierba es excelente, y habiendo desaparecido totalmente cualquier sabor a clorofila, el sabor mejora como ocurre con el buen vino, quizás el aroma puede haber perdido la mayor parte si se almacena en cartón. Almacenando en cristal el aroma se pierde más lentamente. Cuando han transcurrido dos años la hierba aún conserva buena parte de su potencia y una parte no tan grande de su sabor.

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La mosca blanca

La mosca blanca es un insecto volador de un tamaño de 3 a 4mm y de color blanco. Suelen estar debajo de las hojas, sin moverse, succionando la savia de las hojas. No suele causar daños excesivos en las hojas, siendo una plaga poco peligrosa para el cannabis. Como todo insecto volador, no tiene demasiado futuro en un cultivo de interior, ya que todos mueren carbonizados al tocar la lámpara.


En exterior podemos encontrar alguna mosca blanca, que enseguida salen volando al sacudir lo más mínimo la planta. Si causan alguna molestia podemos hacer un tratamiento parecido a los que se hacen para combatir ácaros.


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Pulgón en la planta de marihuana

Son unos insectos ovalados de un grosor de 1mm a 2 mm. Existen pulgones de todos los colores, pero es común encontrarlos de color verde y negro. Es posible encontrar algunos ejemplares con alas. No son tan agresivos como los ácaros ya que se mueven y reproducen lentamente. Es posible eliminar una plaga de pulgón manualmente o ayudado de un pulverizador para expulsarlos mediante un chorro de agua. Aunque si la plantación es grande más vale recurrir a la rotenona o la piretrina o incluso insecticidas más suaves a base de jabón para eliminarlos sin problemas.



No suelen causar problemas en ninguna plantación, debido a que la propia prevención que se lleva a cabo contra los ácaros no deja que se desarrollen. Podemos encontrar algún pulgón en plantas que provienen de un cultivo en exterior y son trasladadas a interior. En exterior el pulgón suele aparecer debido a las hormigas. Éstas utilizan el pulgón como si de un rebaño se tratara, suben el pulgón hacia los brotes más tiernos y allí los hacen crecer para trasladarlos a otras hojas. El pulgón abosorbe la savia de la planta y la transforma en un jugo muy apreciado por las hormigas. Es normal ver hormigas donde también hay pulgón.

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Plantar en macetas

Plantar en macetas tiene la ventaja que las plantas se pueden mover (muchas veces importante). Se utilizan sobre todo en cultivos caseros, donde el espacio está limitado. El cultivo en macetas suele traer más complicaciones que el cultivo en tierra firme, ya que los nutrientes del substrato están limitados. Se pueden utilizar macetas de cualquier tipo, desde sacos hasta cubos. Es básico que el contenedor que se utilice tenga un buen drenaje (unos cuantos agujeros en el fondo). Es importante que la maceta sea opaca, ya que la luz daña las raíces.

Pueden utilizarse tanto macetas de barro como de plástico. Las de plástico son mucho más baratas, no se rompen y son fáciles de limpiar. Las de barro son caras, pesan mucho, se rompen con facilidad y trae más faena limpiarlas, pero tienen la ventaja que el barro es poroso y transpira. Hay que asegurarse de que tienen un buen drenaje yuna tierra adecuada.



Cuando se cultiva en maceta se suele lavar la tierra antes de la floración y al final de la floración, el lavado de tierra suele ser pesado ya que conlleva mucho tiempo, pero si el drenaje es bueno el lavado se hace de forma rápida. Si no hay drenaje se corre el peligro de inundar las raíces y la planta llegaría a morir. Hay gente que rellena el fondo de la maceta con tierra volcánica, arlita o simplemente con unas cuantas piedras, para mejorar el drenaje.

Las macetas se deben limpiar después de cada uso, ya que en el fondo de la maceta suelen incrustarse las sales que la planta no ha utilizado, sobre todo el calcio, que es el responsible de las manchas blancas en las macetas. En las macetas de barro el calcio se incrusta muy fuertemente y cuesta de limpiar. Para acelerar el limpiado no va nada mal un cepillo de púas de metal. Se puede utilizar vinagre para disolver el calcio y facilitar la labor.



Para plantar en macetas se debe escoger la mejor tierra que se pueda conseguir, y no es aconsejable reutilizar la tierra cultivos anteriores. La tierra se puede conseguir de dos formas: en las jardinerías o growshops y en el bosque. El cultivo en macetas es precisamente difícil por la elección del substrato ideal. La clave del éxito en el cultivo de cannabis muchas veces está en la tierra. La tierra siempre es la base, lo primordial, si falla la tierra se ha acabado el cultivo.

Cuando se cultiva con tierra del bosque se obtienen cosechas con un sabor excepcional.

Los trasplantes suelen ser necesarios si la planta ha crecido demasiado. Realizar un trasplante a una maceta más grande antes de la floración es muy conveniente, la nueva tierra es aprovechada rápidamente por las raíces y eso se nota en el desarrollo de las nuevas flores, ya que la tierra durante el crecimiento se desgasta bastante. Si el trasplante no es posible, también ayuda el rellenar lo que queda de la maceta con estiércol y/o compost.

En cultivos de interior, las macetas son de uso obligado. La altura de las plantas es un factor muy importante en interior, y está muy relacionado con el tamaño de la maceta. Para decidir la altura máxima que debe alcanzar una planta existen tres factores:

1-La habitación tiene una altura limitada y las plantas nunca deben tocar la lámpara.

2-Al cultivar más de una especie el crecimiento vertical varía mucho entre ellas. Normalmente se desea un tamaño igualado, ya que si no será necesario elevar las plantas más bajas para que todas tengan igual acceso a la luz.

3-No interesa tener plantas altas, ya que la luz nunca llegará hasta abajo, debido a la sombra de las hojas superiores.

Para las variedades índicas, con un tiesto de 10 litros de volumen es recomendable dejar crecer las plantas hasta 40cm y entonces pasar a floración, donde terminarán con una altura de 60cm a 80cm, siendo habituales cosechas de 30 a 60 gramos por planta. En tiestos con volúmenes de 15 a 20 litros podemos dejar crecer las índicas hasta 60 cm y obtener en floración plantas de 80cm a 100cm, donde cosecharemos plantas de 70 a 90 gramos por planta.

Otra opción que suele practicarse es comenzar con tiestos de menor volumen, 5 litros, y trasplantar a tiestos de 10 litros al pasar a floración. Esta opción se lleva a cabo cuando el espacio de crecimiento es más reducido que el que se utiliza en floración (1metro cuadrado en crecimiento y de 2 a 3 metros cuadrados en floración), ya que si se parte de tiestos de 10 litros directamente en crecimiento, el número de tiestos que caben es menor que si se parten de tiestos de 5 litros (en 1 metro cuadrado tienen cabida 9 tiestos de 10 litros, ó 16 tiestos de 5 litros). Hay que tener en cuenta que con 1 metro cuadrado de zona de crecimiento se puede abastecer hasta 3 metros cuadrados de zona de floración.
Las índicas son ideales para cultivos de interior, ya que el tamaño que alcanzan es siempre limitado, y nunca dan problemas de desigualdad en altura. Además son variedades productoras, dan cogollos densos y resinados, que nunca defraudan.



Las variedades sativas nunca acabarán con una altura menor de 1 metro independientemente del tamaño del tiesto. Eso quiere decir que una sativa alcanza la altura mínima de 150cm en un tiesto de 10 litros, con lo que la planta acaba bastante falta de nutrientes. Si se utiliza un tiesto de 15 ó 20 litros podemos acabar con una planta de 2 metros.
Si utilizamos tiestos de 10 litros nos encontramos con el problema de que la planta acaba falta de nutrientes. Si partimos de un tiesto de 20 litros acabamos con una planta de 2 metros, intratable en interior si tenemos un cultivo mixto con índicas. Las sativas suelen crecer hasta que no ocupan todo el tiesto, antes no suelen florecer. Si empezamos con tiestos de 10 litros para crecer y trasplantamos a tiestos de 20 litros al florecer, es muy probable que la planta se estire desesperadamente aprovechando de nuevo todo el potencial que la da el tiesto. Por eso, se suelen utilizar tiestos de menos de 15 litros para regular la altura de la planta.
Como regla general, para una sativa en interior de 80cm de altura final bastará con un tiesto de 10 a 12 litros. Si la altura final que se desea es de un 120 cm bastará un tiesto de 15 litros. Para conseguir que una sativa no supere los 80cm de altura se debe pasar la planta a floración cuando tenga 40 cm de altura y entonces se vigila diariamente el crecimiento de cada brote, cuando un brote sobresalga más que el otro se pinza con los dedos aplastando ligeramente el brote , sin partirlo, de esta forma el brote invertirá energía en reparar la herida en vez de aumentar la longitud. Para sativas que no superen los 120cm de altura final se pasa a floración cuando la planta tenga 50 cm de altura y se sigue el mismo procedimiento.
Se podría limitar la altura de las sativas cultivando en tiestos más pequeños, pero el substrato no podría abastecer suficientemente a la planta durante los 3 meses de floración, y aún así no aseguramos un menor tamaño de la planta.


Normalmente, en interior, en la fase de crecimiento se dejan crecer las plantas hasta que alcanzan una altura adecuada y se pasa al ciclo de floración. El tamaño adecuado para pasar a florecer depende de la variedad que se trate, ya que dependiendo de la genética las plantas duplican y hasta cuatriplican su tamaño durante la floración. Si se trata de variedades índicas podemos esperar que la altura como mucho se doblará durante el primer mes de floración. Para variedades sativas el tamaño suele triplicarse y hasta cuatriplicarse, dependiendo de la genética. Normalmente las variedades sativas suelen crecer hasta tocar la lámpara, llegando a quemarse las puntas si no se ajusta la altura de las lámparas, siendo por tanto variedades muy difíciles de controlar en altura.

Si deseamos tener plantas con una altura máxima de 1 metro durante la floración deberemos pasar índicas a floración cuando tengan 0.5 metros y las sativas cuando tengan una altura de 0.2 a 0.3 metros (en el caso de las sativas, se refiere a plantas que parten de esquejes, ya que una planta que parte de semilla y tiene 0.3metros aún no es adulta y no conviene pasarla a floración), aunque con las sativas siempre tendremos problemas de altura que deberán remediarse de alguna forma.

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Cuándo plantar marihuana

Hoy en día el cultivador tiene varias opciones para cultivar durante el año. Existe la modalidad de interior, la modalidad de exterior en verano y la modalidad de exterior en invierno/primavera con o sin invernadero. Además estas modalidades se pueden combinar para llevar a cabo conjuntamente los ciclos de crecimiento y floración de las plantas.
Por ejemplo, una posiblidad sería la de hacer crecer plantas en interior durante los meses de enero y febrero y hacer que florezcan en un invernadero exterior durante marzo y abril. Otra posibilidad es cultivar en interior durante el invierno y sacar las plantas a exterior desde mayo hasta septiembre, cerrando durante este periodo el cultivo de interior; entonces cuando las plantas empiezan a florecer en exterior se sacan esquejes para reiniciar el cultivo de interior.




Cultivo en exterior

En España las condiciones son excelentes para el cultivo de exterior, tanto en invierno como en verano, aunque el cultivo de invierno requiere experiencia.
En países situados más al norte de Europa las lluvias son muy abundantes, condiciones climáticas así dificultan el cultivo de marihuana debido a que los cogollos se pudren muy fácilmente debido al moho. La península ibérica se perfila como el futuro del cultivo de cannabis de mejor calidad del mundo, debido al excelente clima, que permite obtener abundantes cosechas de variedades tanto índicas como sativas. El cultivo de exterior es el que más produce comparado con el cultivo de interior o invernadero, y la calidad de los cogollos es siempre mejor si han sido cultivados bajo la luz del sol que no bajo cualquier foco de luz artificial. Cuando se cultiva en exterior lo más importante es escoger un emplazamiento para el cultivo que reciba el máximo de horas de luz directa.



Cultivo de verano
El ciclo de crecimiento en exterior se puede empezar desde febrero hasta junio si se parte de semillas. Cuando se empieza con esquejes, el ciclo de crecimiento no empieza hasta que el fotoperiodo en exterior está por encima de las 14 horas de luz, para evitar que empiecen la floración antes de crecer.
El ciclo de floración empieza apartir de agosto, y termina a finales de septiembre si la variedad es índica y a finales de octubre si la variedad es sativa. Las variedades sativas de floración tardía pueden terminar en noviembre e incluso diciembre.

Cultivo de invierno
Se pueden aprovechar los meses de marzo y abril para sacar al exterior plantas que han crecido en interior, ya que el fotoperiodo durante estos meses es perfecto para florecer, siempre que la temperatura en exterior por las noches no sea inferior a 10ºC. No se pueden esperar grandes cosechas en este tipo de cultivos, pero la calidad de la cosecha no es inferior, ya que la radiación ultravioleta es muy elevada durante estos meses (más que en verano).



Existen dos posibilidades para cultivar en invierno: empezar con semillas y empezar con esquejes. Para empezar con esquejes es necesario llevar a cabo la fase de crecimiento en un cultivo de interior, ya que en exterior el fotoperiodo los haría florecer. Cuando se empieza con semillas, se puede llevar a cabo la fase de crecimiento en exterior directamente, sin correr el peligro de que florezcan prematuramente como ocurre con los esquejes. Se debe tener en cuenta que las plantas crecen despacio en invierno y no alcanzan la misma altura que cuando crecen en verano.



El cultivo de invierno funciona bien sobre todo en climas templados, como los de la costa. En el interior de la península las heladas pueden impedir el cultivo si no se utiliza algun tipo de protección, como un invernadero.

Cultivo en invernadero
Se refiere a cultivos llevados a cabo en exterior durante los meses fríos, protegiendo las plantas del frío por lo menos por la noche, mediante un invernadero. Se utiliza para florecer plantas con la luz del sol, aprovechando el fotoperiodo apropiado para florecer de los meses de octubre hasta abril. En climas muy fríos puede ser imposible el cultivo en invernaderos durante los meses de noviembre, diciembre, enero y febrero, aunque eso depende de la infraestructura del invernadero.

La situación del invernadero es crucial para el rendimiento. El invernadero debe recibir el número máximo de horas de luz y que esté situado en un sitio caliente. Es ideal que el invernadero esté adosado a la casa. Incluso se pueden construir las paredes del invernadero con ladrillos, que desprenden durante la noche el calor que almacenan durante el dia.

Se pueden instalar luces en el invernadero con el objetivo de alargar el fotoperiodo artificialmente, mediante un temporizador que encienda las luces unas horas durante la noche. Este tipo de invernaderos es más sofisticado ya que requiere una instalación eléctrica a prueba de lluvia.

Es posible que sea necesario tener una lona para cubrir el invernadero en meses en el que el fotoperiodo se alargue demasiado y corramos el peligro de que las plantas detengan el proceso de floración. Tapando el invernadero unas horas antes de anochecer podemos acelerarar el final de la floración o prevenir la revegetación.

El cultivo de invernadero suele ser impracticable durante los meses de mayo hasta septiembre debido al calor. En países de más frío y humedad, donde el cultivo de exterior es imposible, el cultivo de invernadero está muy extendido, utilizándose lámparas y estufas para adecuar las condiciones de temperatura e iluminación. Estos cultivos son altamente costosos y no se suelen practicar en España, donde es más rentable cultivar en exterior.
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Enemigos de la marihuana

El tipo de plagas con que nos encontraremos dependerá mucho de las condiciones de humedad y temperatura que dispongamos en nuestro cultivo. En cultivos de interior las condiciones varían mucho de un cultivo a otro, pero las plagas suelen ser las mismas: ácaros y algún que otro insecto. Los hongos en interior sólamente aparecerán cuando la extracción sea insuficiente y debido a esto aumente la humedad. En exterior se puede distinguir entre cultivos urbanos y cultivos en el campo.

En los cultivos campestres suele haber un equilibrio natural entre las poblaciones existentes de insectos; cada especie de insecto tiene uno o más especies depredadoras, de modo que es más fácil controlar cualquier plaga. En los cultivos urbanos no existen especies depredadoras y las plagas son más frecuentes y destructivas.

En climas muy húmedos, la plaga que más afecta al cannabis, el ácaro, evoluciona muy lentamente, pudiéndose controlar con menos esfuerzos. Pero en los climas húmedos aparece siempre el hongo más perjudicial para el cultivo de cannabis: la botrytis, que pudre los cogollos. En climas secos abundan las plagas de ácaros y otros insectos, mientras que cualquier hongo aparecerá difícilmente.

Esquejes de marihuana

En primer lugar seleccionaremos la planta de la que se extraerán los esquejes, debería ser peferiblemente una planta adulta, sana y en fase de crecimiento; si la planta tiene deficiencias de algún tipo será más difícil enraizar el esqueje. Es ideal que la planta tenga un verde intenso (no oscuro) y que los peciolos no tengan tonalidades púrpura. Si no es así será mejor abonar durante unos días con un fertilizante completo antes de cortar los esquejes.

En segundo lugar se debe regar bien la planta para que se hidraten bien todos los brotes. Escogeremos las ramas donde realizaremos los cortes. Todas las ramas de una planta sirven, pero unas enraizaran antes y mejor que otras. Las mejores ramas para clonar suelen ser las de la parte media de la planta. Las ramas superiores tienen un tejido demasiado blando y es un poco más susceptible a coger hongos. Las ramas bajas también son aptas, pero tardarán algo más en crecer una vez hayan enraizado, debido a que las hojas son más reducidas.



La longitud del clon es importante. No debe superar los 30cm, siendo el tamaño óptimo de 20cm, con 3 ó 4 pares de hojas. Se pueden tomar clones más pequeños, con 2 pares de hojas o incluso un sólo par de hojas, pero son más delicados y tardan más en enraizar y crecer.

Una vez escogida la rama cortaremos uno o dos centímetros por debajo de la última hoja (o nudo). Si el esqueje tiene más de 2 (ó más) nudos podemos cortar las hojas del último nudo (para que el enraizamiento sea más rápido). Las raíces crecen con más facilidad en los nudos, aunque si utilizamos hormonas de enraizamiento las raíces crecerán también si no hemos pelado el último nudo.

Pasaremos las ramas cortadas (clones) a una botellita con agua en una zona oscura; es conveniente que no les de la luz directamente, pero que tampoco esté bajo oscuridad completa; debe haber un punto luz de referencia para los esquejes para que orienten sus hojas; lo ideal es situarlos en una esquina del cuarto de cultivo, donde no haya mucha luz. Las ramas se acabarán de hidratar y orientarán las hojas hacia la fuente de luz. Una vez estén las hojas orientadas, cuando hayan transcurrido por lo menos 12 horas (aunque pueden estar 48 horas, más no es recomendable), se deben realizar los siguientes pasos antes de trasplantar al medio de cultivo. Sacamos las ramas de la botella de agua y realizamos los siguientes pasos sin interrupciones:

-Impregnamos bien la base del tallo incluyendo el último nudo con hormonas de enraízamiento, siguiendo atentamente las instrucciones que indique el envase. No hace falta que haya una buena capa de hormonas alrededor del tallo, con un poco hay suficiente, el exceso puede asfixiar el tallo y que este se pudra. Existen dos tipos de hormonas: en polvo y en gel, las dos funcionan bien.

-Cortamos limpiamente la punta de la base de la rama para que quede medio centímetro por debajo del último nudo, no más. De esta forma queda la base de la rama limipia de hormonas.

-Introducimos el esqueje en el medio de cultivo para que enraíce. Podemos utilizar lana de roca que es estéril y no ensucia, o tiestos pequeños con una mezcla de tierra. El esqueje se encuentra ahora en un momento crítico, ya que debe sobrevivir los próximos días sin raíces. El esqueje absorverá el agua que necesite para sobrevivir por las hojas, directamente de la humedad del aire. Para ello deberemos pulverizar a diario las hojas para que se hidraten. Durante los dos o tres primeros días puede ser necesario rociarlos varias veces al día para que no se marchiten.



Si la humedad del aire es muy baja es posible que se produzcan bajas. Pero podemos fabricarnos un invernadoreo casero se pueden utilizar los envases típicos de 5 litros, que cortados por la punta pueden utilizarse como invernaderos improvisados (bastante útiles) para los esquejes, esto aumentará la efectividad. En varios días ya no será necesario el uso de los envases de 5 litros. El invernadero debe ventilarse diariamente, un par de veces al día es ideal. Para ello se destapa el invernadero, se seca bien la tapa por dentro y se vuelve a tapar. Es importante secar la humedad que se acumula en la parte interior de la tapa.

-Una vez introducidos en el medio de cultivo (lana de roca o tierra) se colocan en el invernadero de forma que las hojas estén orientadas hacia la nueva fuente de luz. Si los corientamos mal nos daremos cuenta al día siguiente porque las hojas se retorcerán para orientarse correctamente, empleando para ello energía que podían haber empleado en enraizar; además las hojas se deteriorarán debido a la disminución de la fotosíntesis; si esto ocurre es mejor no reorientar la planta.

Si no se utiiza invernadero debemos estar atentos igualemente con la orientación de las hojas, prestando mucha atención a que las hojas no decaigan por falta de agua y rociándolas con agua cuando eso ocurra. Normalmente el enraizamiento sin invernadero es más difícil al principio, se suelen tener bajas y se debe rociar las hojas muchas veces al día durante los primeros 3 días. En invernaderos no hay que rociar nunca con agua, ya que habría un exceso de agua en las hojas, acabando por coger hongos.



-Iluminación necesaria: Para interior lo mejor es un par de florescentes grolux de 37watios cada uno (1.20m de longitud), aunque se pueden utilizar más cortos si el espacio es reducido. En exterior escogeremos una zona con bastante sombra, sin necesidad de luz artificial, y trasladando los esquejes progresivamente hacia zonas con más luz a medida que lo vayan permitiendo, si las hojas no desfallecen. En cultivos de interior es necesario ajustar el fotoperiodo de la iluminación para esquejes exactamente igual que el fotoperiodo utilizado para la zona de crecimiento, para evitar desfases cuando el esqueje sea trasladado a la zona de crecimiento. Si el fotoperiodo cambia de una zona a otra, existen variedades muy sensibles a pequeños cambios de fotoperiodo que pueden inducir a revegetaciones indeseadas.

- Cuando hayan pasado 3 días más o menos se destapa el invernadero parcialmente para aumentar la ventilación, y así acostumbrar a los esquejes a una menor humedad.  Si los esquejes siguen desfallecidos al día siguiente es que pueden haber contraído un hongo en el tallo, en ese caso se comprueba el tallo de un esqueje para asegurar. A veces se infecta algún esqueje, pero si se infectan todos es que ha habido un exceso de humedad o que la cuchilla no estaba limpia.

-Cada día se debe comprobar la humedad del substrato, y no permitir que se seque, regando con previsión. Lo ideal es mantener una humedad intermedia del sustrato, y no saturarlo de agua, sobre todo si la temperatura es baja.

-En un periodo de 10 a 15 días los esquejes habrán enraizado, aunque a veces enraízan en tan solo siete días. Lo sabremos porque las raíces asomarán por fuera de la lana de roca o por debajo de la maceta. El tiempo de enraizado depende muchas veces del tipo de hormona utilizado, por lo que conviene probar varias marcas para comprobar las que nos son más efectivas.

-Si en 15 días los esquejes aún no han mostrado sus raíces, y son incapaces de aguantar sin invernadero y además se ponen amarillas las hojas, quiere decir que el invernadero se ha infectado con hongos en las hojas, o en el tallo, que puede haberse podrido

-Si el esqueje inicial procede de una planta en floración, el periodo de enraizamiento se puede alargar hasta 30 días, dependiendo de la cantidad de flor que haya. Una vez enraizado, el esqueje pasará a la fase de revegetación.



-Después de haber enraizado esquejes en el invernadero conviene realizar una limpieza con lejía, por lo menos si algunos esquejes han contraído alguna enfermedad, o se ha utilizado tierra como medio de sustrato, que deja más suciedad.

-Una vez el esqueje ha enraizado, prosigue el estado de crecimiento en estado adulto. Si se respeta correctamente el fotoperiodo de crecimiento y enraizamiento, siendo estos iguales, ningún esqueje revegetará. En tal caso podremos hacer crecer el esqueje unos días y tenerlo listo para floración (opción muy utilizada en el cultivo profesional dedicado a la alta producción). La opción más común es utilizar el esqueje para hacerlo crecer medio metro y poder sacar más esquejes, pudiendo mantener la especie, y sinó pasando la planta a floración. Es más fácil sacar buenos cogollos de una planta grande que de muchas plantas pequeñas.

Fotoperiodo

Las fases de cultivo están determinadas y coordinadas principalmente por el fotopoeriodo. Por fotoperiodo se entiende el número de horas de luz y oscuridad que las plantas reciben en 24 horas. El fotoperiodo se indica normalmente con dos cifras, por ejemplo 18/6 para indicar que hay 18 horas de luz y 6 de oscuridad, así un fotoperiodo de 12/12 sería el típico utilizado para florecer. El fotoperiodo exterior en España duante el año es el siguiente:

Enero            10 horas luz
Febrero         11 horas luz
Marzo           12 horas luz
Abril             13 horas luz
Mayo            14 horas luz
Junio            15 horas luz
Julio             14 horas luz
Agosto         13 horas luz
Septiembre   12 horas luz
Octubre        11 horas luz
Noviembre   10 horas luz
Diciembre     9 horas luz



Cuando se planta en exterior las horas de luz dependen del mes del año. En cultivos de interior el fotoperiodo se ajusta con un temporizador que enciende y apaga las lámparas, por tanto el fotoperiodo es programable.


Así cuando las horas de luz superan las 14 horas al día, la planta se mantiene en estado de crecimiento, también llamado estado vegetativo. Si el fotoperiodo disminuye por debajo de las 13 horas, la planta entrará en fase de floración. Si la planta ha iniciado la fase de floración y las horas de luz aumentan por encima de las 13 horas, es posible que la planta detenga la floración y vuelva a iniciar la fase de crecimiento (revegetación). Menos de 12 horas de luz diarias para florecer acelera la floración, pero reduce la producción. Durante las horas de oscuridad debemos asegurar que la oscuridad es total para que las plantas florezcan, ya que una mínima fuente de luz presente durante la oscuridad impide una correcta floración.