Reflectores

Una lámpara normalmente consta de una bombilla y un reflector. El reflector dirige y concentra la luz generada por la bombilla, para aprovechar la luz emitida en todos los ángulos. Normalmente, para iluminar una zona de cultivo, se sitúan las bombillas en posición horizontal, poniendo un reflector encima de la bombilla para reflejar la luz emitida por arriba y por los lados.

Existen modalidades de cultivo en las que se utiliza una posición vertical de la bombilla, situandola en el centro de un cilindro, y colocando pequeñas plantas colocadas en el interior de las paredes del cilindro; así la luz que llega a las plantas proviene directamente de la bombilla, sin producirse reflexión de la luz.



Además de los reflectores de la lámpara es útil reflejar la luz que se escapa por los laterales del cultivo; para ello existen diversos materiales, aunque el más eficaz es la pintura blanca reflectante; se deben pintar de blanco las paredes o cubrirlas con plástico blanco de venta en growshops; en las zonas abiertas del cultivo se pueden fabricar unas pantallas a partir de láminas de madera pintadas de color blanco.

La luz reflejada penetra entre las hojas en ángulos distintos a la luz que proviene directamente de la bombilla, siendo útil porque tambíen ilumina las partes de la flor que están a la sombra de la bombilla. En los cultivos verticales no existen reflectores, ya que todo es superfície de cultivo, y las flores pueden desarrollar resina de forma muy desigual. Es importante mantener limpios los reflectores, que se ensucian a menudo por los pulverizadores utilizados en la prevención de plagas.



El tipo de material utilizado en la construcción del reflector es importante, ya que determinará la cantidad de luz reflejada. Existen materiales que absorben potencia de luz, reduciéndose la calidad de la luz. Si no se mantiene bien limpio el reflector, la cantidad de luz se verá también disminuída. Los materiales utilizados en la construcción de reflectores para lámparas son aleaciones de aluminio o de otros metales. El plástico blanco se utiliza para cubrir los límites del cultivo o para hacer cortinas que separen las zonas de crecimiento y floración.