Gusanos y orugas

Las orugas aparecen únicamente en cultivos de exterior. Proceden de las polillas nocturnas, concretamente la mariposa del geranio, aunque podría haber varias especies. Al principio la polilla deposita los huevos en la planta. Posteriormente nace la oruga, con un tamaño de 1 mm. El primer día se nutre de la savia de una hoja hasta que adquiere fuerza para comer tejido directamente. Muchas veces es posible detectar la presencia de orugas por las marcas que deja la larva en las hojas. Suelen aparecer en la fase de floración, penetrando hasta el centro de los cogollos. Cuando la larva tiene unos días puede comer hojas, pero prefiere los cogollos, mordiendo los tallos que conforman la estructura interna del cogollo. La oruga es una de las plagas más destructivas del cannabis cutlivado en exterior.



Las polillas dejan huevos en los cogollos durante toda la fase de floración. La aparición de orugas depende mucho del clima y de la temporada. Si la temporada es húmeda aparecen menos orugas. Aunque sólo aparezcan unas pocas orugas conviene detectarlas a tiempo, ya que las orugas aumentan de tamaño rápidamente, alcanzando tamaños de hasta 5cm o más de longitud. Cuando las orugas son tan grandes destrozan cogollos enteros cada día. Combatirlas mediante insecticidas es muy difícil, ya que el producto debe penetrar hasta el centro de cada cogollo, siendo esto imposible si los cogollos tienen varios centímetros de grosor.

Existe un remedio muy famoso llamado Bacillus Thuringiensis. Se trata de una bacteria que se aplica mediante un pulverizador, mezclado en agua, de forma que penetra en el tejido de la planta. Cuando la oruga ingiere tejido infectado con el bacilo, éste destroza su aparato digestivo. Por desgracia sólo funciona con las larvas, sin afectar a las orugas adultas. Para que sea efectivo durante toda la temporada se debe rociar las plantas con el bacilo por lo menos cada 5 días.



Si se encuentra una plaga de orugas bien establecida no quedará más remedio que rociar con piretrina para matar las orugas que estén en la superfície y sacar manualmente el resto de orugas que hayan quedado dentro. La extracción manual es muy laboriosa, siendo casi obligatoria la prevención con el bacilus. Plantas que han recibido más nitrógeno son más propensas a coger plagas de orugas.

El daño que hace la oruga a la flor se agrava con la aparición de la botrytis. Los restos que la oruga deja a su paso son propensos a coger botrytis en caso de lluvias, pudiendo infectar fácilmente el resto de cogollos.
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