Aceite de marihuana

Existen diferentes formas de cocinar con cannabis. La clave del proceso está en separar la resina de las hojas. Esto se consigue fácilmente mediante aceite vegetal o grasas animales.

El método más conocido consiste en hacer una fritura de los cogollos durante un par de minutos a fuego lento como si se frieran bistecs. Una vez frito se separan las hojas mediante un colador y ya se tiene listo el aceite. El aceite se utiliza para mojar pan, aliñar ensaladas, sofritos, etc…



Otro método para conseguir aceite cannábico en cantidades más grandes es utilizando la freidora, a temperaturas bajas para degradar lo mínimo el THC. Con unos pocos minutos será suficiente.

Cuando se preparan aceites deberíamos apuntar o recordar la dosis que se ha utilizado, para no excedernos en las dosis que se vayan a ingerir posteriormente. Hay que recordar que los efectos del cannabis ingerido son mucho más potentes y corporales que cuando se fuma. Además el subidón se produce pasados por lo menos 30 minutos, sin que se note efecto alguno tras la ingestión. Una vez se inicia el subidón, este se produce bruscamente, tanto que incluso llega a asustar si la dosis es considerable.



Para cocinar pasteles cannábicos se puede introducir los cogollos, desmenuzados, directamente en la masa.

La leche también disuelve la resina de los cogollos, pero debe ser leche no desnatada. No es posible disolver la resina mediante infusiones.

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