Macronutrientes: fósforo

El fósforo es el macronutriente que la planta utiliza durante la fase de floración y también durante la germinación de la semilla. El cannabis necesita bastante menos fósforo que nitrógeno. El problema es que las raíces tienen dificultades para absorber fósforo cuando el PH del suelo no está entre 5 y 7. Además la peresencia de excesivo calcio y hierro en el substrato también impiden que las raíces puedan absorber el fósforo. El fósforo es un elemento problemático, y desgraciadamente su carencia afecta directamente a la producción de flores de calidad.

Los substratos adecuados para que la planta absorba adecuadamente el fósforo son los que tienen en primer lugar en PH ácido, entre 5 y 7. En segundo lugar el substrato debe tener una textura esponjosa para un desarrollo de raíces sanas. Si esto es así, las raíces estarán en condiciones de absorber el fósforo que la planta necesita. Otra causa frecuente que dificulta la absorción de fósforo se produce cuando el agua de riego contiene demasiadas sales, como el agua de grifo, que contiene elevados niveles de sodio, cloro y calcio. Para remediar definitivamente estos problemas la solución consiste en utilizar agua destilada, aunque sirven igualmente el agua osmotizada y el agua de lluvia. El PH del agua de riego debe ser igual que el del substrato. Si el PH es diferente se crea un desequilibrio que afecta a las raíces en la absorción del fósforo y otros nutrientes.



Aunque el substrato sea el adecuado, la planta absorbe la mayoría del fósforo durante la fase de crecimiento, y el que queda es insuficiente para una floración abundante. Debe proporcionarse fósforo extra a la planta, mediante un trasplante antes de la floración y utilizando fertilizantes líquidos para floración.

En relación a las carencias existen varias situaciones posibles: Cuando se cultiva en un substrato muy compacto las raíces se propagan con mucha dificultad y el fósforo asimlado es escaso, retrasandose el crecimiento considerablemente hasta que las raíces no se han propagado suficientemente. Esto ocurre sobre todo cuando el substrato contiene mucha arcilla. En estos substratos no se cultivan flores de alta calidad, ya que el nitrógeno se encuentra más disponible que el fósforo, produciéndose flores con mucha hoja. Cuando más calcio contiene el substrato más elevado es su PH. Los substratos con PH por encima de 7 reducen considerablemente la absorción del fósforo, pero no la del nitrógeno, por tanto las plantas crecen correctamente pero no florecen del todo bien. Cuando el substrato es el adecuado pero ha sido castigado mediante el uso abusivo de fertilizantes, las condiciones originales del suelo empeoran, variando el PH y la disponibilidad del fósforo. La excesiva presencia de calcio y hierro, debida a un exceso de fertilizantes, provoca que el fósforo disponible se vuelva insoluble. Esto ocurre sobre todo cuando la maceta es pequeña en relación al tamaño de la planta.

Durante la fase de crecimiento la planta suele encontrar el fósforo que necesita en el substrato. Durante esta fase las plantas nunca muestran carencias de fósforo si el substrato es el adecuado.
Si el substrato es inadecuado, debido a un PH demasiado alto o demasiado bajo, la planta tendrá graves carencias de fósforo, y principalmente de otros nutrientes. La planta se desarrolla lentamente y con un aspecto frágil. Si el substrato reune las características adecuadas de PH y esponjosidad, pero la cantidad de fósforo es insuficiente debido a que el tamaño de la maceta es insuficiente se presentan los siguientes síntomas:

-hojas pequeñas, escasas y de color verde-azulado-oscuro.
-peciolos y venas rojizas por debajo de las hojas.
-crecimiento lento.

En este caso lo más recomendable es realizar un trasplante de las plantas afectadas. Añadir fósforo mediante fertilizantes no es recomendable, ya que el trasplante será necesario igualmente antes de que llegue la fase de floración. Cuando la planta revegeta, al parecer consume bastante fósforo, apareciendo los síntomas típicos de hojas de color verde-azul oscuro y pequeñas. Es pues recomendable trasplantar a un tiesto mayor las plantas que revegeten mostrando estos síntomas.


En la fase de floración las carencias se manifiestan en diversos grados:
-Carencias leves: los cogollos no se engordan al máximo, pero están bien resinados. Las hojas muestran el color azulado. En este caso será necesario ajustar algún parámetro que no tengamos controlado, del tipo PH incorrecto, excesiva fertilización, fertilización insuficiente, cantidad de substrato insuficiente, agua de riego cargada de sodio, y/o cloro, y/o calcio
-Carencias notables: Los cogollos tienen un tamaño medio pero no son compactos, aunque puede haber resina pero no al máximo. Las hojas pueden presentar daños irreversibles. En estos casos se ha violado más de un parámetro, que suele ser el riego con PH demasiado alto, riego con agua cargada de cloro, y/o calcio, y/o sodio, susbstrato insuficiente, o fertilización nula.
-Carencias exageradas: La floración es prácticamente nula. La planta presenta daños claramente visibles, del tipo follaje insuficiente, o tamaño reducido, u hojas dañadas. En estos casos el fósforo y posiblemente otros nutrientes estan bloqueados en el susbstrato, siendo las raíces incapaces de absorberlos. Se debe analizar cuidadosamente la metodología de cultivo que se ha llevado a cabo para detectar el error. La causa de estos síntomas es casi siempre debida a la utilización de substrato muy inadecuado

Para evitar posibles carencias durante la floración es bueno prevenir y proporcionar un poco de fósforo durante el crecimiento. Se debe consultar los porcentajes NPK del fertilizante que estemos utilizando, y asegurar que contiene una parte significativa de fósforo, del orden de la mitad de lo que contiene en nitrógeno (por ejemplo 15-6-6, 7-3-3, 2-1-1).  Dos semanas antes del paso a floración es recomendable utilizar un fertilizante de floración, NPK del tipo 3-3-3, dos veces por semana con la dosis indicada por las instrucciones, o mezclando una pequeña dosis en cada riego, siendo esta ultima opción recomendable. Si realizamos un trasplante antes de pasar a floración aseguramos que la planta tendrá disponible todo tipo de nutrientes al menos durante el inicio de floración, lo cual ya es mucho.



La dosificación del fósforo durante la fase de floración suele ser complicada y normalmente se hace a ciegas, ya que la planta no muestra síntomas de carencias tan claramente como por ejemplo lo hace con el nitrógeno. Además cada variedad de cannabis consume fósforo en distintas cantidades, lo que hace esto más complicado. La experiencia es importante para una correcta administración del fósforo.

- En primer lugar es importante que la planta haya recibido parte de fósforo durante la fase de crecimiento. También es importante que la planta no presente carencias de oligoelementos u otros nutrientes, muy frecuentes durante la floración. Si se cumplen estos dos requisitos la planta estará mejor preparada para realizar una producción abundante de flores.
Durante la fase de floración se debe utilizar un fertilizante que contenga una proporción NPK del tipo 7-7-7, 3-3-3. No es recomendable abusar del uso de fertilizantes durante la fase de floración. Una buena estrategia es la siguiente:

- En segundo lugar se deben proporcionar oligoelementos si la planta los demanda (cuando los peciolos se tornan rojos).
-debemos asegurar de que no hay carencias significativas de nitrógeno, y se supone que de ningún otro elemento, las hojas deben tener buen color y estar sanas.

- En tercer lugar proporcionamos fósforo mediante nuestro fertilizante preferido pero en dosis nunca superiores a las que indiquen las instrucciones del fertilizante, siendo recomendable añadir una pequeña dosis en cada riego.


El fertilizante ideal
sería uno que contuviera un NPK 3-3-3 con oligoelementos (sobre todo hierro, alrededor del 1%, manganeso y zinc) y un 1% de magnesio. La frecuencia en la que utilizaríamos este fertilizante sería de 1 a 2 veces por semana, con la dosis que indique el fabricante, o una dosis menor pero en cada riego. En variedades de floración temprana (8 semanas) se abona 2 veces por semana durante las 5 primeras semanas de floración, y una vez por semana la 6ª semana. Las dos últimas semanas dejaríamos de abonar. Hay que tener en cuenta que lo mejor es hacer pruebas y conocer las necesidades de cada especie. Por lo general, las plantas no necesitan grandes dosis de fósforo para llevar a cabo una floración abundante y de calidad. La mejor opción es utilizar siempre agua de la mejor calidad y evitar siempre el agua del grifo. En variedades de floración tardía (12 semanas) se abona 1 vez por semana durante las 4 primeras semanas, 2 veces por semana desde la 5ª semana hasta la 8ª semana y una vez por semana la 9ª y 10ª semana. Las dos últimas semanas sin abonar. Si proporcionamos demasiado fósforo, la planta no podrá asimilarlo y quedará en el substrato, interfiriendo en las propiedades del suelo. Los excesos se suelen producir durante la fase de floración, cuando se superan las dosis indicadas en los fertilizantes; los síntomas son las puntas y los bordes de las hojas quemadas. Es fácil que proporcionemos fósforo en exceso durante la floración, ya que no es fácil determinar la cantidad de fósforo que esta consumiendo la planta.