Cuándo plantar marihuana

Hoy en día el cultivador tiene varias opciones para cultivar durante el año. Existe la modalidad de interior, la modalidad de exterior en verano y la modalidad de exterior en invierno/primavera con o sin invernadero. Además estas modalidades se pueden combinar para llevar a cabo conjuntamente los ciclos de crecimiento y floración de las plantas.
Por ejemplo, una posiblidad sería la de hacer crecer plantas en interior durante los meses de enero y febrero y hacer que florezcan en un invernadero exterior durante marzo y abril. Otra posibilidad es cultivar en interior durante el invierno y sacar las plantas a exterior desde mayo hasta septiembre, cerrando durante este periodo el cultivo de interior; entonces cuando las plantas empiezan a florecer en exterior se sacan esquejes para reiniciar el cultivo de interior.




Cultivo en exterior

En España las condiciones son excelentes para el cultivo de exterior, tanto en invierno como en verano, aunque el cultivo de invierno requiere experiencia.
En países situados más al norte de Europa las lluvias son muy abundantes, condiciones climáticas así dificultan el cultivo de marihuana debido a que los cogollos se pudren muy fácilmente debido al moho. La península ibérica se perfila como el futuro del cultivo de cannabis de mejor calidad del mundo, debido al excelente clima, que permite obtener abundantes cosechas de variedades tanto índicas como sativas. El cultivo de exterior es el que más produce comparado con el cultivo de interior o invernadero, y la calidad de los cogollos es siempre mejor si han sido cultivados bajo la luz del sol que no bajo cualquier foco de luz artificial. Cuando se cultiva en exterior lo más importante es escoger un emplazamiento para el cultivo que reciba el máximo de horas de luz directa.



Cultivo de verano
El ciclo de crecimiento en exterior se puede empezar desde febrero hasta junio si se parte de semillas. Cuando se empieza con esquejes, el ciclo de crecimiento no empieza hasta que el fotoperiodo en exterior está por encima de las 14 horas de luz, para evitar que empiecen la floración antes de crecer.
El ciclo de floración empieza apartir de agosto, y termina a finales de septiembre si la variedad es índica y a finales de octubre si la variedad es sativa. Las variedades sativas de floración tardía pueden terminar en noviembre e incluso diciembre.

Cultivo de invierno
Se pueden aprovechar los meses de marzo y abril para sacar al exterior plantas que han crecido en interior, ya que el fotoperiodo durante estos meses es perfecto para florecer, siempre que la temperatura en exterior por las noches no sea inferior a 10ºC. No se pueden esperar grandes cosechas en este tipo de cultivos, pero la calidad de la cosecha no es inferior, ya que la radiación ultravioleta es muy elevada durante estos meses (más que en verano).



Existen dos posibilidades para cultivar en invierno: empezar con semillas y empezar con esquejes. Para empezar con esquejes es necesario llevar a cabo la fase de crecimiento en un cultivo de interior, ya que en exterior el fotoperiodo los haría florecer. Cuando se empieza con semillas, se puede llevar a cabo la fase de crecimiento en exterior directamente, sin correr el peligro de que florezcan prematuramente como ocurre con los esquejes. Se debe tener en cuenta que las plantas crecen despacio en invierno y no alcanzan la misma altura que cuando crecen en verano.



El cultivo de invierno funciona bien sobre todo en climas templados, como los de la costa. En el interior de la península las heladas pueden impedir el cultivo si no se utiliza algun tipo de protección, como un invernadero.

Cultivo en invernadero
Se refiere a cultivos llevados a cabo en exterior durante los meses fríos, protegiendo las plantas del frío por lo menos por la noche, mediante un invernadero. Se utiliza para florecer plantas con la luz del sol, aprovechando el fotoperiodo apropiado para florecer de los meses de octubre hasta abril. En climas muy fríos puede ser imposible el cultivo en invernaderos durante los meses de noviembre, diciembre, enero y febrero, aunque eso depende de la infraestructura del invernadero.

La situación del invernadero es crucial para el rendimiento. El invernadero debe recibir el número máximo de horas de luz y que esté situado en un sitio caliente. Es ideal que el invernadero esté adosado a la casa. Incluso se pueden construir las paredes del invernadero con ladrillos, que desprenden durante la noche el calor que almacenan durante el dia.

Se pueden instalar luces en el invernadero con el objetivo de alargar el fotoperiodo artificialmente, mediante un temporizador que encienda las luces unas horas durante la noche. Este tipo de invernaderos es más sofisticado ya que requiere una instalación eléctrica a prueba de lluvia.

Es posible que sea necesario tener una lona para cubrir el invernadero en meses en el que el fotoperiodo se alargue demasiado y corramos el peligro de que las plantas detengan el proceso de floración. Tapando el invernadero unas horas antes de anochecer podemos acelerarar el final de la floración o prevenir la revegetación.

El cultivo de invernadero suele ser impracticable durante los meses de mayo hasta septiembre debido al calor. En países de más frío y humedad, donde el cultivo de exterior es imposible, el cultivo de invernadero está muy extendido, utilizándose lámparas y estufas para adecuar las condiciones de temperatura e iluminación. Estos cultivos son altamente costosos y no se suelen practicar en España, donde es más rentable cultivar en exterior.
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