La poda de tallos

Para controlar la altura de la planta y promover el crecimiento de los tallos laterales se puede podar el tallo principal. La poda debe realizarse durante la fase de crecimiento, cortando la punta del tallo, sin dañar los brotes laterales, y dejando siempre tres nudos por debajo. No se deben realizar podas durante la floración, ya que las puntas de los tallos acumulan mucha energía, que al podarse la planta no podrá recuperar. Durante la fase de crecimiento las puntas de los brotes también acumulan energía, pero esta energía se recupera en unos días más de crecimiento. Mediante la poda pues, se retrasa el crecimiento, pero se gana una mejor distribución de los brotes de la planta, lo que permite una cosecha más uniforme.



Las ramas bajas de la planta de las que no se puede esperar producción alguna pueden ser podadas sin miedo, en este caso se poda para promover una mejor ventilación y para que la planta invierta la energía en los cogollos superiores. Estas ramas pueden aprovecharse para hacer esquejes.

La poda es una técnica importante cuando la altura que la planta puede alcanzar está limitada, como por ejemplo en cultivos de interior. En estos casos no es conveniente cultivar plantas con un único tallo principal, la razón es que obtendremos un cogollo principal que recibirá toda la luz y muchos cogollos secundarios de calidad inferior. Si podamos el tronco principal una vez el tronco principal se divide en dos, y si volvemos a podar estos troncos obtendremos cuatro cogollos principales que recibirán la misma cantidad de luz.



Es posible realizar una segunda poda, esta vez sobre los tallos secundarios que tengan mayor altura. Es bueno esperar a que los brotes tengan un par de nudos antes de realizar la segunda poda.

Otra técnica para limitar la altura de la planta es aplastar con los dedos los tallos que crezcan demasiado. Para ello se coge el tallo con los dedos y se aprieta el tallo con cuidado, sin partirlo. Esta es una técnica quie hace sufrir a la planta, pero su eficacia hace que sea muy recomendable. Con esta técnica se consigue que la planta invierta tiempo en reparar el tallo dañado y en reforzar la estructura, mientras el resto de brotes no dañados sigue creciendo. Se verá como la zona que ha sido aplastada se ha recuperado en varios días y cómo esa zona se ha engordado y endurecido. Ésta técnica si que puede utilizarse durante la floración, siendo muy útil para controlar la altura de variedades sativas, que suelen crecer mucho durante el inicio de la floración. Esta técnica es eficaz para mantener igualada la altura de todos los tallos durante la floración.