Altura y distribución de la luz

La luz es el elemento primordial para la planta, el más básico. Sin luz suficiente, la planta no llega a su pleno rendimiento. Aunque es posible que una planta crezca en un ambiente de luz pobre, no llegará a producir flores de calidad aceptable. El cannabis es una especie que requiere bastante luz para producir abundantes flores. El ciclo de vida del cannabis está regulado por el fotoperiodo. Para comprenderlo se dice que la planta dispone de un reloj interno que cuenta las horas de luz y oscuridad para saber cuando debe iniciar la floración y cuando el crecimiento. En cultivos de interior es necesario utilizar lámparas especiales que emiten la luz apropiada para el cultivo y el fotoperiodo se ajusta cómodamente con un temporizador. En exterior el fotoperiodo aumenta durante la primavera, llevándose a cabo la fase de crecimiento, y disminuye a partir de agosto, y es cuando se produce la floración.



La distancia de la bombilla a las plantas depende de la potencia. Para modelos de 400W las plantas no deben estar a menos de 25 ó 30 cm. Para modelos de 600W la distancia mínima es de 45 cm. Para modelos de 1000W la distancia es de 60cm. Para que todas las plantas reciban la misma intensidad de luz  es conveniente ajustar la altura de las macetas según el tamaño de cada planta, situando un poco más elevadas las plantas de los costados.

En algunas ocasiones se utiliza luz artificial para complementar la iluminación solar. Por ejemplo puede instalarse un pequeño foco en exterior con un temporizador que lo encienda unas horas cuando anochezca, para alargar el fotoperiodo e impedir que las plantas florezcan.

La forma y tamaño del reflector que tengamos también jugará un importante papel en la cantidad de luz reflejada. Un reflector pequeño dejará escapar gran parte de la luz por los lados. Los reflectores grandes son más eficientes aunque más engorrosos de manejar, ya que ocupan demasiado, se ensucian y pesan más; aunque se fabrican fácilmente a partir de una lámina de metal delgada (metal que sea buen reflectante). Un reflector grande mide por ejemplo 80cm x 80cm, como el que se utiliza en los cultivos mostrados en las fotografías.



La forma que tenga el reflector determinará la distribución de luz, aunque no es un factor que sea determinante en la producción. La forma ideal que ha de tener un reflector es una curva parabólica, parecido a un semicírculo, de forma que la luz se distribuye uniformemente en todo el espacio. Los reflectores pequeños dejan escapar bastante luz por los costados, y es necesario utilizar pantallas reflectoras para aprovechar esa luz.