Crecimiento de la marihuana

Entre los factores que afectan principalmente a la fase de crecimiento están, sobre todo, la temperatura ambiente y la temperatura del suelo. Si las temperaturas descienden por debajo de los 15ºC el crecimiento será bastante lento. Así pues debemos asegurar una temperatura mínima de 15ºC para que la planta crezca rápidamente. En exterior las plantas no crecerán exhuberantemente hasta que las temperaturas duante el dia y la noche se mantengan por encima de los 15ºC, lo que no suele ocurrir hasta la llegada de mayo. En cultivos de invierno las plantas  no crecen demasiado debido a esta razón. En cultivos de interior la temperatura puede ser un problema en invierno, si la sala de cultivo no está bien aislada del frío del exterior.

El número de horas de luz (fotoperiodo) juega un papel importante en el crecimiento de la planta si el resto de factores no limitan el crecimiento. Para mantener las plantas en estadío de crecimiento las horas de luz deben ser superiores a 14. Dependiendo de la genética, algunas plantas florecen con menos poco menos de 14 horas de luz diarias en especial las variedades indicas), pero otras necesitan 12 horas o menos (variedades sativas). Las plantas crecen bastante más con 18 horas de luz que con 15 horas. Por encima de 18 horas el crecimiento deja de aumentar. En cultivos de interior se puede forzar un fotoperiodo de 24 horas de luz diarias, pero el crecimiento no será muy superior al que se consigue con 18 horas.

La cantidad de agua es determinante para el crecimiento. Si los riegos están restringidos el crecimiento también lo estará.



Otro factor importante que influye en el crecimiento son los nutrientes. Cuando las plantas ya tienen un tamaño similar al de la maceta, pueden empezar a mostrar síntomas de carencias de algún nutriente. En esta fase de crecimiento los nutrientes más demandados son el nitrógeno y el hierro. Si las hojas se vuelven cada vez más amarillas, llegando a caerse las más viejas, es síntoma de que el nitrógeno se desplaza de las hojas viejas a las más nuevas, debido a que las raíces no encuentran suficiente nitrógeno en la tierra. Para remediar esto se debe abonar regularmente con un fertilizante especial para crecimiento. Cuando la planta tiene nutrientes suficientes desarrolla hojas de gran tamaño, mientras que si los nutrientes son insuficientes el tamaño de las nuevas hojas será menor y los peciolos adquieren tonalidades púrpuras.

Si el tamaño de la maceta es reducido se producirán carencias de otros nutrientes. Las deficiencias más comunes son, aparte del nitrógeno, el magnesio y oligoelementos. Para asegurar una floración abundante debemos proporcionar un tamaño de maceta suficientemente grande para que no se produzcan carencias durante la fase de crecimiento. Si la planta presenta demasiadas hojas amarillas, y los peciolos se tornan excesivamente rojos (señal de que se producen múltiples carencias), la mejor solución es realizar un trasplante, más que cargar el agua de riego con fertilizantes.

El siguiente factor limitante es el agua. El cannabis necesita grandes cantidades de agua cuando el tamaño de la planta es relativamente grande a la maceta. Si por alguna razón se quiere mantener el crecimiento limitado se puede regular la cantidad de agua al mínimo, proporcionando el agua justa para que la planta no pase sed.




Otro factor decisivo en el crecimiento es la cantidad de CO2 presente en el aire. Una renovación constante de aire mediante ventiladores y extractores asegura la presencia de CO2 en interior. En exterior no existen problemas de ventilación, pero en cultivos de interior debemos asegurar la presencia suficiente de aire renovado mediante extractores. Para más información consultar el apartado 4.3.

Teóricamente las plantas necesitan más de 14 horas diarias de luz para que se mantengan en fase de crecimiento, pero hay una excepción. Las plantas procedentes de semillas (no esquejes), que aún no son adultas, no pueden iniciar la fase de floración aunque el fotoperiodo esté por debajo de las 14 horas de luz. Esto permite sembrar cuando el fotoperiodo es menor de 14 horas sin correr peligro de entrar en fase de floración. Esto permite que se pueda sembrar en exterior cuando el fotoperiodo aún es inferior a 14 horas (desde febrero a abril); en este caso cuando la planta es adulta el fotoperiodo ya es superior a 14 horas.

Aparte de controlar los factores anteriormente mencionados se deben vigilar muy atentamente las plagas cada semana, y actuar con rapidez si se detectan alguna plaga (ver apartado 4.6). Las plagas de insectos como los ácaros son muy difícles de erradicar y multiplican el trabajo del cultivador. Mantener limpia de plagas la zona de crecimiento no es difícil, pero requiere planificación para fumigar periódicamente y así asegurar que no entra ninguna plaga.

Los hongos no son muy comunes durante la fase de crecimiento, aunque pueden aparecer debido a un exceso de humedad, o que ataquen las raíces si el substrato permanece demasiado húmedo durante muchos días seguidos.
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