Secado de marihuana

Para llevar a cabo el secado se necesita disponer de un recinto con ciertos requerimientos. El recinto deberá ser lo más oscuro posible, ya que los tricomas se degradan con luz directa. Deberá estar bien aireado, sobre todo durante los primeros días. Para que el secado sea perfecto la temperatura ideal de la sala de secado debe ser de unos 15ºC, cuanto más elevada es la temperatura más THC se pierde por degradación. La temperatura de secado no debe pasar de 30ºC, ya que la pérdida de THC sería notable. El cannabis pierde el 85% de su peso durante el secado, procedente del agua que contiene la planta. La humedad del aire en el recinto subirá hasta el 90 o el 100% si el recinto es estanco, pudiendo aparecer moho en los cogollos si la ventilación es insuficiente. La ventilación durante el secado es muy importante, ya que si no hubiera buena ventilación podemos perder toda la cosecha en pocos días debido a los hongos. Si no existiese ventilación procedente del exterior se puede utilizar un deshumidificador eléctrico para rebajar la humedad de la sala.


Conviene que el secado de la planta se haga de la forma más lenta posible, ya que es mejor para la descomposición de los ácidos de THC en THC. En climas húmedos (humedades superiores al 60%) la hierba nunca llega a secarse del todo, y el proceso de secado se puede alargar demasiado (más de un mes). En cambio en climas secos (humedades menores del 50%) el secado se acelera demasiado, pudiéndose secar en una semana. Las hojas de la planta ayudan a acelerar el secado de la planta, transpirando el agua hacia el exterior gracias a los estomas. Por tanto, en caso de que el ambiente de la sala de secado sea alta será conveniente no cortar las hojas de la planta. En cambio, si la humedad de la sala es baja convendrá cortar las hojas de la planta para retrasar el secado.

Para el secado hay dos opciones: se cuelgan las plantas o las ramas boca a bajo (mediante mechas o cuerdas) o bien se dejan acostados sobre cartón o una rejilla (nunca sobre láminas de plástico), aunque el método más seguro contra los hongos es colgarlas. Si hubiera mucha cantidad para secar sería conveniente el uso de un ventilador para evitar la propagación de hongos. El mayor peligro de cualquier cultivador es que la cosecha se pudra durante el secado. Eso es posible si la humedad ambiental es elevada, cuando ocurre esto, focos de botrytis que quedan en los cogollos se expanden rápidamente, afectando a toda la sala en pocos días si no estamos alerta. Para evitar desastres de este tipo se debe ventilar bien la sala con aire seco, y aunque las condiciones fueran favorables se deben inspeccionar los cogollos periódicamente para comprobar que ningún foco de botrytis se está expandiendo.


Cuando las plantas se están secándose no conviene apilarlas demasiado, para que el aire pueda circular bien entre los cogollos. Durante los primeros días de secado, las plantas aún están vivas y siguen respirando, y no es bueno secar las plantas en un dormitorio si éstas invaden una gran parte del espacio. Las hojas son las que tardan menos en secarse, después se secará la parte exterior de los cogollos. La hierba estará lista cuando la parte interior de los cogollos está seca. Cuando todo el cogollo está bien seco las ramas crujen al doblarlas, si se doblan y no se rompen aún falta tiempo de secado. Si la humedad ambiental es elevada es posible que la hierba nunca llegue a secarse del todo, esto suele ocurrir en zonas de la costa, debido a la humedad procedente del mar. En climas de interior la hierba se seca rápidamente, ya que la humedad del aire es muy baja en esas zonas. Cuando la hierba empieza a secarse es un buen momento para sacar todas las hojas, lo que se denomina “manicurado”.

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