Macronutrientes: nitrógeno

El nitrógeno es el nutriente más consumido por la planta, sobre todo durante la fase de crecimiento. Cuanto más nitrógeno dispone la planta, más exuberante es su crecimiento; pero los excesos de nitrógeno no son buenos, cuanto más nitrógeno recibe una planta se hace más susceptible a las enfermedades y las plagas, y el sabor de los cogollos empeora, además de rebajar su potencia psicoactiva. Las carencias de nitrógeno son buena señal si se producen al final de la floración, cuando se deja de abonar durante las dos o tres últimas semanas, ya que la excesiva presencia de nitrógeno en las flores empeora el sabor.

Las fuentes de nitrógeno principales son el estiércol animal, la orina humana o de cualquier animal; si no se tiene acceso a estiércol de calidad se puede utilizar un fertilizante comercial con una buena proporción de nitrógeno, como los que se usan para la fase de crecimiento. Los substratos comerciales de buena calidad contienen bastante nitrógeno y no suele ser necesario aportar nitrógeno durante el primer mes. En caso de plantar en un substrato pobre en nitrógeno, como el típico terreno arcilloso de la península, o como el compost (que es rico en nutrientes pero pobre en nitrógeno), es una buena opción enriquecerlo mezclando estiércol; sinó deberemos añadir periódicamente fertilizantes líquidos al riego para proporcionar el nitrógeno.



A partir del primer mes se debe prestar atención a las hojas más viejas y al color general de toda la planta. Si el color empalidece progresivamente será necesario aportar nitrógeno si no queremos que la planta ralentice el crecimiento. Para mantener el ritmo de crecimiento al máximo se debe aportar nitrógeno de forma que la planta nunca muestre carencias, anticipándose y manteniendo en la planta un color verde intenso, sin llegar al oscuro.

Cuando la planta empieza a mostrar carencias se puede proporcionar más nitrógeno de dos formas: añadiendo una capa de estiércol al substrato, que proporciona nitrógeno a largo plazo, pero que no suele ser posible en cultivos de maceta.; también podemos utilizar fertilizantes líquidos, muy apropiados para los cultvos de maceta. Los fertilizantes líquidos son siempre útiles para acabar de ajustar las necesidades finales de nitrógeno de la planta, abonando en los riegos cuando la planta muestre carencias.

Los primeros síntomas que se presentan en la planta debido a una carencia de nitrógeno consisten en que la hoja pierde progresivamente el color verde característco (clorosis), empalideciendo primero las hojas más viejas. La pérdida de color se produce de forma casi uniforme en toda la hoja, sin perder más color en los bordes o en las zonas intervenales (ver foto izquierda).  Si las carencias persisten durante más días las hojas pierden el color original completamente, volviéndose amarillas, y los peciolos rojos, terminando por retorcerse y caer (ver foto derecha). Cuando el nitrógeno escasea en la planta, este es trasladado a las hojas de los brotes más jóvenes, muriendo siempre primero las hojas viejas. El crecimiento se ralentiza considerablemente cuando hay carencias de nitrógeno. En el caso extremo la planta se queda sin la mayoría de las hojas, manteniendo sólo las hojas de las puntas de los brotes superiores.  Si persisten carencias graves durante la floración la producción disminuirá notablemente, debido a que el nitrógeno es también necesario para la formación de flores.



Durante la fase de crecimiento, la planta requiere principalmente nitrógeno; si utilizamos fertilizantes líquidos la proporción de nitrógeno respecto a fósforo y potasio debería ser el doble o el triple (por ejemplo NPK=6:2:2). Existen fertilizantes que contienen las mismsa proporción de nitrógeno y potasio, con proporciones NPK del tipo 6:2:6, que también son válidos.

Cuando llega la floración no conviene proporcionar nitrógeno en exceso, sinó que se deben mantener las plantas al límite de sus necesidades de nitrógeno, pero tampoco dejando que se caigan las hojas o que estas amarilleen excesivamente, ya que la falta de nitrógeno repercutiría en la producción.

Cuando finalice la floración, durante las dos o tres últimas semanas (dos para variedades de floración temprana, tres para variedades de floración tardía), se debe dejar de aportar nitrógeno con la intención de que las carencias se hagan visibles en la planta, es decir, dejando que las hojas amarilleen; de esta forma se asegura que no queden restos de nitrógeno en las flores, que da mal sabor a la hierba. Si durante la floración hemos aportado demasiado nitrógeno lo sabremos porque las hojas mantendrán un verde intenso a pesar de dejar de proporcionarlo durante las últimas semanas.

El exceso de nitrógeno se puede distinguir a simple vista, los síntomas son hojas de un verde oscuro y con los bordes enrollados hacia abajo. Si la intoxicación es muy fuerte las hojas se queman en pocos días y se caen. No es difícil pasarse con las dosis de nitrógeno, ya que la planta lo absorbe rápidamente. El nivel de nitrógeno en el substrato puede bajarse lavando la tierra. Para evitar intoxicaciones de nitrógeno, el substrato no debería contener demasiado estiércol (menos del 30%), y el fertilizante apropiado para la fase de crecimiento debería proporcionarse en dosis bajas, a medida que la planta lo requiera. El nitrógeno es altamente soluble cuando el PH es elevado, en estas condiciones las intoxicaciones de nitrógeno suelen ser más severas.