Nutrientes secundarios: Magnesio

Entre las carencias de nutrientes secundarios, la de magnesio es la más frecuente si no se utiliza un fertilizante que lo contenga en cantidad suficiente. El magnesio es un elemento muy utilizado en la planta, ya que está íntimamente relacionado con la fotosíntesis.

Las principales carencias se notan cuando aparece clorosis en las hojas más viejas, en las zonas intervenales, de forma simétrica al nervio principal de las hojas. Los bordes de las hojas afectadas se curvan ligeramente hacia arriba. Las puntas de las hojas se queman y también se enrollan hacia arriba.  



Si la carencia de magnesio persiste, todas las hojas adquieren un color verde pálido y los tallos y peciolos se vuelven de color rojo e incluso violeta. Tras la clorosis aparece rápidamente la necrosis (color óxido) en los tejidos afectados. Puede ser debida a excesos de potasio y fósforo, o deficiencias de nitrógeno.
Es una carencia que aparece habitualmente durante la fase de floración, cuando la planta agota los nutrientes del substrato, sobre todo en macetas.

Es recomendable tener siempre sales de Epsom por si se presenta esta deficiencia. Para evitar posibles carencias de magnesio conviene utilizar fertilizantes para floración y crecimiento que contengan por lo menos un 1% de magnesio. Si los fertizantes no contienen magnesio, o contienen muy poco, es muy probable que aparezcan las carencias.



En caso de que se esté proporcionando suficiente magnesio y las carencias persistan, será señal de que el magnesio está bloqueado por el substrato debido a una acumulación tóxica de algún otro nutriente, posiblemente cloro y calcio. En este caso será recomendable realizar un trasplante o, si no es posible, lavar la tierra. Las carencias de magnesio en estos casos son debidas a que las macetas son demasiado pequeñas en relación al tamaño de la planta.

El exceso de magnesio no suele ser tóxico, pero si se acumula demasiado en el substrato interferirá posiblemente en la absorción de otros nutrientes.