Lavado de la tierra

Con cada riego la tierra se carga con sales minerales que la planta no aprovecha. Estas sales modifican el PH del suelo, volviéndose más alcalino o ácido, dependiendo de la cantidad de calcio que contenga el agua; las raíces también sufren con excesos de sales a su alrededor. Este problema suele presentarse sobre todo en cultivos con macetas.

Para medir la cantidad de sales que contiene el substrato existe un método: medir la EC del agua sobrante de las macetas. Cuando la EC alcanza niveles exagerados, como 15 ms/cm, es conveniente proceder al lavado de tierra.

El lavado de tierra y raíces consiste simplemente en regar abundantemente la planta para que las sales sean arrastradas con el agua. Si se dispone de un medidor de EC se puede ir midiendo la cantidad de sales conforme el agua va saliendo por debajo de la maceta, parando de regar cuando la EC esté por debajo de los 5 a 10 ms/cm. Si no se dispone de medidor de EC se puede seguir la regla de regar con una cantidad total de agua igual al doble del volumen de la maceta.



Se puede utilizar agua del grifo para lavar la tierra, pero es necesario corregir el PH del agua para que las raíces no sufran. El valor del PH deberá ser igual al del PH del agua que se ha utilizado para regar normalmente.

Después de un lavado de tierra las raíces encontrarán menos nutrientes a su alrededor, y los síntomas de carencias de nutrientes aparecerán pronto; por tanto se debe prevenir y aportar una pequeña dosis completa de nutrientes en cada riego.