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La mosca blanca

La mosca blanca es un insecto volador de un tamaño de 3 a 4mm y de color blanco. Suelen estar debajo de las hojas, sin moverse, succionando la savia de las hojas. No suele causar daños excesivos en las hojas, siendo una plaga poco peligrosa para el cannabis. Como todo insecto volador, no tiene demasiado futuro en un cultivo de interior, ya que todos mueren carbonizados al tocar la lámpara.


En exterior podemos encontrar alguna mosca blanca, que enseguida salen volando al sacudir lo más mínimo la planta. Si causan alguna molestia podemos hacer un tratamiento parecido a los que se hacen para combatir ácaros.


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La araña roja

Es la plaga que más trabajo dan a los cultivadores de cannabis, siendo presentes en muchos cultivos de interior, por no decir todos. Se trata de unos bichitos minúsculos de no más de 1mm de grosor en forma de araña. Se alimentan succionando la savia de las hojas, dejando tras ello manchitas amarillentas (a topos de medio milímetro como mucho, ver fotografía) en la zona donde atacan. Su detección se realiza a simple vista observando las hojas y comprobando si aparece alguna hoja moteada. Al principio de la infección se aposentan debajo de las hojas. Cuando la infección avanza algunos ácaros se desplazan a la parte superior de las hojas empezando a crear telas de araña sobre la superfície de las hojas que les permiten moverse con más rapidez. En la fase final, las telas de araña son tejidas entre las hojas adyacentes e incluso llegando a envolver la planta entera si las condiciones les son favorables. La vía  de infección más común es por el tráfico de esquejes, siendo pues obligatorio pasar a los esquejes entrantes por tratamientos de desinfección.



Los daños que causan no son significativos a corto plazo, por lo que si se combate a tiempo no llegan a afectar a la planta. Los ácaros se desarrollan rápidamente con temperaturas altas y humedad baja. Con temperaturas de 15ºC raramente veremos progresar plaga alguna de ácaros. Con 20ºC las plagas se propagan con cierta facilidad, pero tardan un tiempo en tejer telas de araña (2 semanas). Por encima de los 25ºC hasta los 30ºC los ácaros se propagan a velocidad de vértigo, acelerando su reproducción. Por encima de los 30ºC más vale no cultivar. El rango de humedad favorable para los ácaros es desde el 0% hasta el 70%. La humedad es un enemigo del ácaro, frena su reproducción. Las humedades altas frenan el desarrollo de los ácaros pero favorecen el desarrollo de hongos, bastante más destructores que los ácaros. Hay ácaros macho, ácaras hembra y acaros prematuros (ninfas). Las hembras llegan a poner 100 huevos en su corta vida, que dura 30 días. Desde que nace una larva de ácaro pasan como mucho 11 días hasta que puede reproducirse. Esto quiere decir que al cabo de un mes desde que penetran los primeros ácaros tendremos una buena plaga establecida que se multiplicará exponencialmente.

Exterminar una plaga de ácaros mediante productos que actúan por contacto no es fácil. No sólo se deben destruir los ácaros sinó también los huevos. Existen multitud de acaricidas, pero sólo los más fuertes y tóxicos destruyen también los huevos. Los productos más fuertes son ideales para utilizar en la fase de crecimiento de las plantas, los residuos tóxicos que queden en la planta tendrán todo el periodo de floración para desaparecer. Una vez las plantas han pasado a floración es mejor utilizar productos ecológicos, que suelen ser más suaves. Los productos ecológicos especiales para combatir plagas de ácaros matan a los ácaros pero no los huevos, con lo que al cabo de unos días la plaga vuelve a aparecer.




En la fase de crecimiento es fácil pues mantener los ácaros a raya mediante pulverizaciones con productos fuertes. Para que el insecticida sea eficaz es importante que llegue a todos los rincones de la planta, sobre todo debajo de las hojas. Pulverizar bien una planta es difícil y laborioso. Cuando estas son pequeñas siempre se puede levantar la maceta con una mano ayudando así  a rociar más fácilmente el envés de las hojas.

Cuando llega la floración, los ácaros se protegen dentro de los cogollos, siendo complicado hacer que el insecticida llegue a esos puntos. Además las plantas ya son más grandes y suelen tener un tiesto más grande, siendo difícil maniobrar. Las semanas que disponemos para cumplir el periodo de seguridad de los insecticidas son menos, debiendo utilizar productos con baja toxicidad. Todo esto suma a que no todos los ácaros son destruidos y mucho menos los huevos, siendo siempre necesaria una segunda aplicación al cabo de dos o tres días. Después de la segunda aplicación estaremos libres de una plaga seria por lo menos hasta un  mes. También se puede hacer una tercera aplicación unos días después de la segunda si se quiere erradicar los ácaros completamente, aunque probablemente tampoco se conseguiría. Para erradicar una plaga de ácaros en floración se deberían realizar como mínimo un total de 5 aplicaciones, en intervalos de 2 a 5 días.



Se dice que plagas de ácaros controladas no son perjudiciales para la floración, y es más, se dice que promueve a la resinación del cogollo. Según la experiencia, las plagas de ácaros no producen una disminución notable de la producción, siempre que no hablemos de plagas con telas de araña. Concretamente, es posible que los excrementos de los ácaros sean abosrbidos por las hojas, conteniendo nutrientes específicos para la floración.

Los productos que actúan por contacto son los más baratos, en proporción a la cantidad de usos que podemos hacer. Son también los más engorrosos ya que requieren que se pulverice bien toda la planta, dependiendo de eso su efectividad. Este tipo de productos suelen ser bastante agresivos para la planta, ralentizándose el crecimiento e incluso quemándose las hojas si se pulveriza insecticida en las horas de luz.

Los ácaros ralentizan su despliegue en condiciones de humedad elevada. Para frenar su avance se puede pulverizar la planta con agua, por ambos lados de la hoja. No es una solución para hacer diariamente ya que si no existe el peligro cojer algún hongo en las hojas, como la roya, o moho gris (botrytis) en los cogollos. Se puede hacer una vez a la semana sin peligro, sin necesidad de esperar a que no hay luz (el agua sola no quema las hojas).




Entre los remedios que podemos encontrar tenemos:

Piretrina: Es el remedio más famoso, y es muy efectivo contra los ácaros. Se encuentra en productos comerciales, mezclado con otras sustancias para mejorar su efectividad. Es tóxico para los mamíferos, y tiene un plazo de seguridad de aproximadamente una semana, aunque siempre se deben consultar las indicaciones del envase. Es un producto considerado ecológico.

Rotenona: Tiene eficacia reconocida y merecida. Existen varios tipos, según la marca. Actúa sobre los organismos de sangre fría,  siendo en un principio inofensivo para los mamíferos. El olor de la rotenona es muy fuerte, e incluso parece que tenga propiedades bronquioconstrictoras. Debe mezlcarse con agua que tenga PH 6 para aumentar su efectividad. No es tan efectiva como la piretrina. Es ecológico.

Azufre: Se suele utilizar como preventivo o sólo en caso de infecciones poco graves, como las que ocurren en plantas de exterior. No es un acaricida que actúa en la primera aplicación, son necesarias varias aplicaciones para frenar y hacer retroceder a la invasión. El azufre queda en las hojas, tiñéndolas de amarillo. Antes de cosechar conviene pulverizar bien con agua limpia las hojas. Es ecológico.

Jabones: El jabón tiene propiedades insecticidas, y algunos preparados comerciales lo incluyen. Se pueden hacer preparados caseros a base de jabón y otros añadidos como ajo, cebolla y pimienta. Por sí solo ya es un buen remedio para frenar cualquier plaga, pero no para exterminarla. Es ecológico.

Aceite de Neem: También se puede utilizar como acaricida de contacto, aunque es más efectivo si se utiliza sistémicamente. Es inofensivo para el hombre, con lo que su plazo de seguridad es nulo. Siempre es mejor respetar un plazo de unos días como mínimo, para evitar que el sabor de la hierba se vea afectado. Si se utiliza como acaricida de contacto es considerado ecológico, pero utilizado sistémicamente puede ser perjudicial para el hombre.

Químicos: Aquí se incluyen todos aquellos compuestos acaricidas tóxicos para el hombre. No son recomendables para el cannabis. Se deben tomar medidas de precaución y respetar siempre los plazos de seguridad del producto, si puede ser el doble de lo que indica en el envase. Son útiles para desinfectar el lugar de cultivo antes de empezar a cultivar de nuevo.

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Insectos en la planta de marihuana

Existen multitud de plagas de insectos que afectan al cannabis. Las plagas suelen aparecer tarde o temprano si no se toman precauciones. Para combatir las plagas es importante detectar su invasión lo antes posible, sobre todo antes de que la plaga haya infectado todo el cultivo. Si no somos precavidos nos podemos encontrar con plantas que no tienen una plaga sino varias y diferentes. En infecciones múltiples puede que sea necesario no sólo erradicar las plagas sino también una limpieza de hojas, tallos y cogollos, lo cual suele ser bastante engorroso. Para limpiar la planta va bien un pulverizador de agua graduado para que salga el chorro de concentrado y salga el agua con fuerza suficiente que haga salir despedidos a los bichos muertos.




Para combatir las plagas existen varias vías:

-Pulverizar con insecticidas que actúan por contacto: la plaga muere al entrar en contacto con la solución pulverizada, siendo necesario rociar todas las partes de la planta para erradicar la plaga (sobre todo por debajo de las hojas). Es la forma más habitual de combatir las plagas, siendo una de las menos efectivas, ya que es imposible rociar al 100% cualquier planta con unas dimensiones mínimas. Si la planta es pequeña, en vez de pulverizar se puede llenar un cubo de agua con el producto disuelto, y se sumergen las plantitas en el líquido hasta la base del tallo, siendo este tratamiento muy efectivo. Al utilizar insecticidas de contacto se deben aplicar siempre durante el ciclo de oscuridad, ya que de hacerlo durante el ciclo diurno las hojas seguramente se quemarían.

-Pulverizar con insecticidas sistémicos: Son insecticidas a base de productos tóxicos que son absorbidos por las hojas o por las raíces (según el producto) llegando a toda las partes de la planta, de forma que la plaga muere al ingerir la savia. Suelen ser químicos y por tanto no gozan de mucha fama, pero son muy efectivos. El aceite de Neem es un insecticida sistémico realizado a base de extractos naturales (del árbol de Neem), de reconocida fama contra muchas plagas. No es recomendable su uso ya que nadie garantiza que no queden residuos tras la cosecha.



-Control biológico: se trata de utilizar depredadores naturales para combatir las plagas. Existen empresas que comercializan ya todo tipo de depredadores para cualquier plaga, aunque a un coste algo elevado. Son muy efectivos, aunque una vez la plaga ha sido eliminada los depredadores pueden desaparecer, remitiendo tarde o temprano la plaga original. Una posible vía del futuro podría ser adquirir directamente de la naturaleza los depredadores.

Al usar insecticidas es obligatorio leer detenidamente las instrucciones para obtener información acerca de las precauciones que debemos tomar para su uso. Las dosis siempre vienen indicadas en las especificaciones. Es conveniente respetar las indicaciones, y sólo aumentar la dosis progresivamente, en caso de que en la aplicación anterior la dosis no haya tenido efecto. Es mejor utilizar agua con una EC baja, si puede ser agua destilada, mejor. El PH del agua es importante para algunos productos, como la rotenona.
Cuando rociamos la planta con cualquier producto se debe tener siempre en cuenta que los plazos de seguridad que se indica en las especificaciones. Tenemos información de que se puede comer una manzana rociada con ciertos fungicidas, pero no sabemos nada de lo que ocurre cuando se fuma un cogollo rociado con cualquier fungicida. Por eso es recomendable siempre respetar sobradamente los plazos de seguridad.
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