Mostrando las entradas con la etiqueta marihuana enferma. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta marihuana enferma. Mostrar todas las entradas

Microelenentos: Molibdeno, Cobre y Boro

Molibdeno
La carencia específica de este elemento es rarísima. Utilizando una tierra adecuada nunca aparecerán síntomas carenciales de este tipo, y menos si se proporciona un fertilizante completo en oligoelementos. Si tienes problemas con este tipo de oligoelementos, prueba utilizar una tierra distinta, de otra marca, o de otro lugar, hasta dar con la tierra ideal. Los síntomas son muy parecidos a los del cinc. Es un elemento inmóvil.

Cobre
La carencia de cobre también es rarísima. Se distingue porque la planta se marchita lentamente, dañando seriamente la planta. Si alguna vez ocurre un marchitamiento de alguna planta no deberemos atribuirle al cobre la culpa. La culpa es muy posible que venga de otro lado, por ejemplo tierra inadecuada, riego con PH o EC con niveles peligrosos, sobredosis de insecticida, etc… Es un elemento inmóvil.



Boro

La carencia de boro es rarísima. Los síntomas se distinguen por que las puntas de las hojas jóvenes presentan un aspecto quemado. Estos síntomas no son nada normales, si aparecen hay que buscar las causas en la tierra o el agua (PH o EC descontrolados), si es que la causa no es la temperatura o la ventilación. Es un elemento inmóvil.

Thrips

Se trata de unos insectos muy pequeños, alargados, de 2 a 3 mm de longitud, y muy estrechos. Son de un color claro, desde blanco hasta marrón. Se mueven rápidamente, saltando, camuflándose en las venas de las hojas, y escondiéndose debajo de las hojas si se les intenta tocar. Se alimentan chupando la savia de las hojas, dejando manchas alargadas blancas de varios milímetros de longitud, rodeadas de manchitas redondas de color negro (sus excrementos). En las fotos, daños típicos  causados por los thrips.



Los thrips son peligrosos para plantas recién nacidas. Al atacar las primeras hojas la plantita ve reducidas considerablemente sus capacidades para extraer energía de ellas; el crecimiento de estas plantas es lento. Al ser bichos muy pequeños y con mucha movilidad son difíciles de exterminar manualmente. Es necesario el uso de insectcidas de contacto para su erradicación. Es importante pulverizar bien todas las hojas hasta que queden completamente mojadas, sinó correremos el peligro de que algunos trips sobrevivan y formen una nueva colonia. Si la plaga es numerosa será conveniente volver a aplicar el insecticida al cabo de dos o tres días.



La plaga de thrips no suele ser tan destructiva y difícil como la plaga de ácaros, si se utiliza el producto adecuado para combatirlos. No existen muchos insecticidas específicos para los thrips, pero existen insecticidas generales que los combaten. Entre ellos está la piretrina como el más recomendable. Si estos productos no funcionan será necesario el uso de insecticidas químicos para frutales, que son más efectivos, pero siempre limitando su uso a la fase de crecimiento. Nunca se deben utilzar productos químicos en fase de floración avanzada para combatir thrips, ya que es mucho mejor frenar su avance con insecticidas a base de jabón hasta que la planta termine.

Más información en:

Carencia de micronutrientes

Hay que distinguir dos grupos entre los micronutrientes. En el primero esta el hierro, el manganeso y el cinc, que son elementos que provocan síntomas carenciales muy parecidos, y suelen aparecer muy amenudo si no se aportan estos oligoelementos varias veces.

 
Las carencias aparecen cuando la planta crece vigorosamente en un medio de crecimiento limitado, como lo es una maceta, con lo cual es necesario aportar externamente estos oligoelementos en caso de que la planta los “pida”. En el segundo grupo estan el molibdeno, el cobre y el boro, cuyas deficiencias nunca deberían presentarse en un cultivo decente. Las deficiencias del segundo grupo suelen ser debidas a que el sustrato utilizado no es el adecuado. Aunque también pueden producirse por un desajuste de alguna otra variable, como la iluminación, ventilación, temperatura del aire y del agua, humedad, PH, etc…

Cuando se producen carencias de oligoelementos, las peciolos de las hojas responden adquriendo tonalidades púrpura que empiezan en la intersección de la hoja (por la parte superior) y se extienden en dirección hacia el tronco. En caso de persistencia de la carencia, los troncos adquieren también esa coloración. En cuanto la planta recupera sus niveles de oligoelementos, la tonalidad púrpura suele retroceder hasta adquirir el color verde inicial.



Cuando una planta revegeta (pasa del estado de floración a crecimiento) suele tener bastantes necesidades de oligoelementos y presenta casi siempre tonalidades púrpuras en los peciolos. Si observamos diariamente la coloración de los peciolos, proporcionando una pequeña dosis de un concentrado que contenga los principales oligoelementos cuando estos se vuelvan rojos, no tendremos problemas con carencias. La dosis de oligoelementos que las plantas requieren es muy baja, y normalmente suele ser necesario aportarlos 3 ó 4 veces durante la vida de la planta. Los peciolos se vuelven rojos por primera vez al terminar la fase de crecimiento y cuando la tierra ha sido colonizada completamente por las raíces; si no se tiene previsto trasplantar antes de pasar a la fase de floración conviene proporcionar oligoelementos por primera vez en este momento.



Durante las dos primeras semanas de floración la planta se estira bastante y la coloración rojiza de los peciolos vuelve a aparecer y es conveniente volver a proporcionar oligoelementos. Cuando las plantas están en plena floración (5ª semana en índicas y 8ª en sativas) suelen volver a mostrar carencias, esta es la última vez que se recomienda aportar oligoelementos, por lo menos en variedes índicas, ya que la el fin de la floración está cerca; en variedades sativas se sigue el mismo método, se deja de proporcionar oligoelementos por lo menos 4 semanas antes de la cosecha. Es buena señal que las plantas muestren los peciolos rojos durante el fin de floración, ya que es señal de que se han dosificado correctamente los oligoelementos, sin que sobren.

Nutrientes secundarios: Azufre

Los nutrientes secundarios son asimilados en grandes cantidades pero no tanto como los macronutrientes. El Azufre (S), el Calcio (Ca) y el Magnesio (Mg) son los tres nutrientes secundarios. No suelen venir incluídos en la mayoría de fertilizantes comerciales, aunque si que suelen estar disponibles en cantidades suficientes en el estiércol y el compost. El cannabis no es un gran consumidor de azufre, y los substratos suelen contener azufre de sobras.

Los síntomas de la carencia de azufre son muy parecidos a los de la carencia de nitrógeno, y se confunden fácilmente. Las deficiencias de azufre son muy raras. Las carencias se manifiestan en las hojas, presentando clorosis intervenal, y volviéndose los peciolos rojos completamente. A diferencia de la carencia de nitrógeno, los nervios permanecen verdes, las hojas se retuercen y aparece necrosis en las puntas. El origen de la carencia no suele deberse a una ausencia de azufre en el suelo. Es muy posible que la carencia sea debida a daños graves en el tronco o raíces debido a plagas u hongos, en este caso, cuando intentemos remediar la carencia aportando azufre al substrato o por vía foliar, no obtendremos mejora alguna.

Se pueden utilizar las sales de Epsom (contienen azufre y magnesio) si se sospecha de una posible carencia o si el suelo es pobre en nutrientes.



Algunos fungicidas están basados en azufre, por lo que su aplicación por vía foliar sirve para remediar una posible carencia de azufre.

Si se fertiliza excesivamente con azufre quedará saturado en el suelo, causando daños por exceso de salinidad. Los daños típicos son clorosis y quemaduras en las hojas.

Dosis de fertilizante

Existen diferentes formas de dosificar los nutrientes en el agua de riego. Podemos añadir fertilizantes al riego una vez por semana, pero también se puede repartir al dosis en cada riego. La dosis de fertilizante del riego también depende de la fertilidad del substrato.

-Fertilizante usado dos veces por semana: Se debe añadir una dosis al agua de riego que oscila entre 0.5 a 1 ms/cm. La EC total depende del tipo de agua utilizada.



-Fertilizante usado en cada riego: La dosis de fertilizante debe ser de unos 0.1 a 0.3ms/cm.
Las dosis mencionadas pueden ser un poco más altas o más bajas según el estadio de la planta. Recordar que el fertilizante sirve para complementar los nutrientes que la planta absorbe del substrato, y que no es una buena técnica sobrealimentar la planta con fertilizantes, es mejor hacerlo con un substrato rico en humus.

Si la EC del agua más el fertilizante sobrepasa los 1.5ms/cm se deberá controlar que las hojas no se doblen quemándose las puntas debido a un exceso de sales en el substrato. Estos casos se producen cuando se riega con agua del grifo 100%. En tal caso se deberá lavar la tierra cuando se noten los primeros síntomas.



Los valores elevados de EC en el agua residual, como por ejemplo de 10 o superiores, pueden ser perjudiciales para la planta, ya que indica que existe una alta concentración de sales. Estas sales perjudican la vida del suelo y por lo tanto de las raíces. Valores tan altos suelen producirse durante de la etapa de floración, lo que hace conveniente expulsar el exceso de nutrientes mediante un lavado de la tierra.

Nutrientes para la marihuana

Por nutrientes consideramos las sustancias que la planta absorbe de la tierra o del agua para llevar a cabo los procesos que se desenvuelven en la planta. Se dividen en tres grupos: Nutrientes primarios o macronutrientes, nutrientes secundarios y oligoelementos o microelementos. Los macronutrientes son los elementos que la planta necesita en grandes cantidades. Los nutrientes secundarios son los elementos que la planta absorbe de forma moderada. Los micronutrientes son absorbidos por la planta en cantidades ínfimas, aunque son necesarios, y los substratos raramente los contienen en cantidad suficiente.



La observación de la evolución de las partes de una planta nos proporciona información acerca de cómo se estan desenvolviendo los procesos que lleva a cabo la planta, y si la planta tiene carencias de algún nutriente en particular. Debemos observar periódicamente el color, tamaño y forma de las hojas, tallos y flores para comprobar si la planta se desarrolla de forma correcta.

Las anomalías en el desarrollo de la planta y las carencias de nutrientes pueden ser debidas a varias causas: hongos, parásitos, falta de oxígeno y CO2 (falta de ventilación), falta de nutrientes en el substrato, substrato inadecuado (PH incorrecto). Frecuentemente el orígen de las anomalías que puede sufrir una planta es confuso, ya que los síntomas que muestra la planta ante las causa mencionadas son los mismos o muy parecidos. Un ejemplo simple es el de un parásito que ataca las raíces provocando que la planta deje de recibir agua y mostrando los típicos síntomas de falta de agua; en un principio el cultivador puede pensar que la planta requiere agua, cuando el verdadero orígen no está en el agua sinó en un parásito.



Otro ejemplo: cuando la planta recibe luz insuficiente desarrolla troncos delgados y pocas hojas, debido probablemente a que no recibe suficiente luz para procesar los macronutrientes, pero los síntomas son los mismos cuando la planta no encuentra macronutrientes suficientes en el substrato. Otro ejemplo son los hongos que afectan a las hojas, estos muy amenudo producen daños en las hojas, y se confunden fácilmente con carencias de nutrientes, muy probablemente debido a que el hongo impide que tales nutrientes sean procesados. Debemos comprobar siempre antes de diagnosticar una carencia de un nutriente que ningun hongo ni plaga está afectando a la planta.