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Fase de revegetación

La fase de revegetación es una fase bastante especial en el ciclo de vida del cannabis. Consiste en que la planta empieza a crear hojas nuevas en todos los nuevos brotes, empezando por hojas de un foliolo, luego tres, y continuando como lo haría una planta que ha partido de semilla.

Las causas por las que una planta puede entrar en fase de revegetación son varias.

Una causa de revegetación muy común se produce cuando una planta ha entrado en fase de floración y la pasamos a un fotoperiodo propio de la fase de crecimiento. La planta deja de producir flores y empieza a sacar nuevos brotes y hojas, iniciándose de nuevo el crecimiento. El cambio no se produce de forma inmediata una vez se cambia el fotoperiodo, suele requerir de 2 a 4 semanas, dependiendo de la genética de la planta; existen variedades que revegetan más rápido que otras. Concretamente las variedades índicas, sobre todo las de floración rápida (temprana), les cuesta más tiempo revegetar una vez han entrado en fase de floración; estas especies se caracterizan por ser muy sensibles a florecer con una disminución del fortoperiodo, pero son poco sensibles a revegetar una vez han iniciado la floración; una disminución de 2 horas en el fotoperiodo puede inducir a florecer plantas de estas genéticas, aunque el nuevo fotoperiodo sea superior a 13 horas. Por otro lado, las variedades con genética sativa revegetan con facilidad, no son tan propensas a florecer como las índicas; las sativas vuelven a la fase de crecimiento rápidamente si el fotoperiodo aumenta sensiblemente durante la fase de floración, lo que suele ocurrir cuando se florecen estas variedades en exterior durante la primavera (debido a que el fotoperiodo en primavera es adecuado para florecer pero las horas de luz aumentan un poco cada día).



También se produce la revegetación cuando una planta pasa de unas condiciones de luz pobres a unas condiciones buena iluminación. Cuando la planta recibe poca luz, genera un sistema de hojas adecuado para la luz que recibe, al cambiar las condiciones de iluminación la planta genera un nuevo aparato foliar más adecuado a las nuevas condiciones.

Otra causa que induce a una planta a revegetar se produce cuando la planta permanece prolongadamente en un tiesto pequeño y se trasplanta a un tiesto más grande. En este caso, cuando la planta está en el tiesto pequeño, desarrolla un aparato foliar en acorde al tamaño del tiesto, con hojas pequeñas y tallos delgados, tipo bonsai. Al trasplantar esta planta a un tiesto más grande la planta vuelve a tener abundancia de nutrientes y puede generar hojas y tallos más grandes, pero lo hará empezando desde cero, empezando con hojas de un foliolo.
 


En general se podría decir que las plantas revegetan cuando se produce un cambio en el fotoperiodo o un cambio en una condición ambiental que estaba limitando el crecimiento de la planta.

El fenómeno de la revegetación tiene sus utilidades en la naturaleza. Las variedades sativas son propensas a la revegetación por una razón: son variedades procedentes de los trópicos, y tras finalizar la larga etapa de floración (enero, febrero) el clima no es demasiado frío y el fotoperiodo comienza a aumentar, iniciandose la revegetación y un nuevo ciclo de la planta para la siguiente temporada, partiendo de la misma estructura creada en temporadas anteriores, igual que los árboles. Eso no ocurre en variedades índicas, procedentes de las altas montañas, donde el frío del otoño y verano hace morir a las plantas.



La revegetación puede inducirse fácilmente en cultivos de interior, simplemente cambiando el fotoperiodo. Podemos hacer revegetar una planta que ha finalizado de florecer para obtener esquejes por ejemplo, o para volverla a florecer cuando haya brotado de nuevo.

Se debe tener en cuenta que cuando una planta ha comenzado a revegetar ya no puede considerarse una planta adulta hasta que vuelva a producir hojas de 5 ó más foliolos. Estas plantas no florecerán al máximo de sus capacidades si no se desarrollan hasra alcanzar su estado adulto.



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Agua para regar la marihuana

El agua interviene directamente en las reacciones químicas de la fotosíntesis. Además, el agua es la encargada de proporcionar muchos de los nutrientes que la planta necesita. Estos nutrientes se disuelven en el agua y son absorbidos por las raíces. Las hojas utilizan el agua para extraer el hidrógeno a partir del cual fabrican la glucosa, por lo tanto es un elemento básico para la supervivencia de la planta. El cannabis es una planta que necesita mucha agua para que crezca y florezca exhuberantemente. Entre los atributos que podemos medir del agua están el PH, la EC (electroconductividad) y la temperatura.

Exactamente, el PH es un indicador del nivel de hidróxidos que contiene el agua. Los hidróxidos que contiene el agua intervienen en la solubilidad de las sales minerales y nutrientes que la planta necesita. Si algun nutriente no es soluble, la planta será incapaz de absorberlo.
El PH se mide según una escala que va de 0 a 14. Cuando una substancia tiene un valor de PH por debajo de 7 se dice que es una substancia ácida, mientras que si el valor del PH es superior a 7 se dice que es alcalina. Si el PH tiene un valor de 7 se dice que la substancia es neutra. Existen nutrientes que su solubilidad es mayor con PH alto, pero hay otros que su solubilidad es alta con PH bajo. El PH debe ser de 6 para que el máximo número de nutrientes estén disponibles (solubles) a las raíces.
Cuando el PH está por encima de 7, algunos microelementos (hierro, manganeso y zinc) reducen su solubilidad considerablemente. Con PH bajo los nutrientes que reducen su solubilidad son el calcio, el magnesio y el molibdeno. El nitrógeno y el potasio son solubles para un rango bastante amplio de PH, aunque el fósforo es más delicado en este aspecto y su solubilidad se reduce considerablemente cuando el PH se aleja de 6.

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La corriente eléctrica (EC) se propaga mejor por el agua si contiene más sales disueltas. Existen aparatos electrónicos que introducen corriente eléctrica en el agua y miden la cantidad de corriente que se propaga, pudiendo de esta forma saber la cantidad de sales o nutrientes disueltos en el agua.

Por tanto la medida de EC es útil para dosificar los nutrientes que proporcionamos en cada riego. También es útil medir la EC del agua residual, el agua sobrante que drenan las macetas, para conocer el nivel de sales que contiene el substrato.
En el cultivo en macetas existe el problema de la acumulación de sales en la tierra, debido a que las plantas no absorben todos los nutrientes que le proporciona el agua de riego. Con el tiempo, las sales sobrantes se van acumulando en la tierra y se van desplazando lentamente hacia el fondo y hacia las paredes de la maceta. Si se riega abundantemente la tierra se consigue arrastrar esas sales fuera de la maceta, y analizando la EC de este agua se consigue determinar a grosso modo cuantas sales están presentes en el suelo.
Cuanto más elevada es la EC del agua utilizada, más problemas de cultivo aparecerán debidos a acumulaciones excesivas de sales residuales en el substrato.
La EC puede medirse en varias unidades de medida: en microsiemens por centímetro (s/cm), milisiemens por centímetro (ms/cm) (recordar que 1ms=1000s) y partes por millon (ppm), aunque la medida más utilizada es la de ms/cm.
Valores típicos de EC son:

Líquido    EC(ms/cm)     EC(s/cm)
Agua pura (destilada)    0    0
Agua de lluvia    0.1    100
Agua del grifo    0.5 – 1.2    500 – 1200
Agua estancada    0.5 – 2    500 – 2000
Agua embotellada de baja mineralización    0.3    300
Agua de riego sin fertilizante    0.2 - 0.4    200 – 400
Agua de riego con fertilizante (2 veces por semana)    0.8 - 1.2    800 – 1200
Agua residual (sobrante de la maceta)    4 - 15    4000 – 15000

La temperatura del agua de riego es algo que muchas veces se pasa por alto, pero para aquellas personas que esten cultivando en lugares fríos es algo muy importante. Regar con agua que tenga una tempertaura menor de 10 ºC ralentizará el crecimiento y detendrá la floración. Para evitar regar con agua fría es suficiente dejar reposar el agua en algún lugar con temperatura algo superior a los 10ºC, hasta que se caliente. La temperatura ideal está comprendida entre 15ºC y 20ºC. Si el agua es corriente es menos probable que el agua salga muy fría. El problema de agua fría surge cuando se cultiva en invierno, en lugares muy fríos
La temperatura siempre juega un papel de primera importancia. Aunque todo se haga de forma correcta, si la temperatura no es la adecuada, las plantas disminuirán la producción a niveles muy bajos, sobre todo si se trabaja con sativas (de procedencia tropical).

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Cantidad de agua para regar
Agua en cultivo exterior
Riego automático
Tipos de agua para regar

Luz del sol

Para el cultivo de cannabis debemos saber que es importante que el emplazamiento donde esté el cultivo debe estar soleado. Los emplazamientos soleados son los que no tienen obstáculos a su alrededor que tapen la luz del sol. Cuando se planta en un espacio abierto, plano, donde no hay impedimientos para la luz, entonces la planta recibe el máximo de horas de luz. En estas condiciones se llega, por ejemplo, a tener 14 horas de luz directo en Junio. Esto se consigue cuando se planta en superfícies abiertas, como en los campos de cultivo. La forma que adquieren las plantas cuando están cultivadas así es muy diferente a la que toma la planta cuando ha crecido en espacios donde había impedimientos para la luz. Plantas con mucha luz en espacios abiertos crecerán con forma de enormes pelotas.

En emplazamientos donde la planta crece cerca de árboles, muros o cualquier obstáculo que impida el paso de la luz , la planta tenderá a desarrollar formas alargadas, para tratar de sortear el obstáculo. Hay que saber que los obstáculos que taparán la luz a nuestro cultivo son los que están situados al sur de nuestra plantación. Por ejemplo, si cultivamos en la cara norte de una montaña, en el cultivo tendremos como obstáculo la propia montaña, cuya punta estará situada al sur de nuestro cultivo. Deberemos escoger la cara sur de la casa cuando cultivamos en balcones o terrazas. Si cultivamos en la cara este o oeste deberemos asumir que las plantas recibirán sólo la salida o la puesta del sol, respectivamente.

La calidad y la producción de cogollos depende de la cantidad de luz que reciba la planta. A partir de unas cinco horas de luz directa obtenemos cosechas de buena calidad. Cuando el número de horas es mayor se obtienen grandes producciones de buena calidad.

Cuando se cultiva en invierno, haciendo florecer las plantas durante los meses de marzo y abril, las horas de luz serán probablemente menos que las que habrá en verano, además de que en estos meses los cielos tapados son más frecuentes, pero aún así se obtienen cosechas de excelente calidad; esto es debido a que aunque haya menos luz, su intensidad es mayor, debido a que la tierra está más cerca del sol durante en estos meses que en agosto. Por esta razón se obtienen buenas cosechas en invernaderos, aunque gran parte de la luz no atraviese los plásticos.

Tipos de sustrato

Los substratos se diferencian por el tipo de materia orgánica de la que proceden. La materia orgánica puede ser vegetal y animal. La materia vegetal debe ser descompuesta por los microorganismos para que las plantas puedan obtener los nutrientes. La materia orgánica animal (estiércol) resulta de los procesos de digestión de la materia orgánica vegetal, y se caracterizan por tener elevadas cantidades de nitrógeno después de ser defecadas (estiércol fresco). Los microorganismos también se desarrollan en el estiércol, descomponiéndolo y generando humus; de hecho el estiércol constituye una gran reserva de energía para la propagación de los microorganismos, acelerando la descomposición de la materia vegetal cuando se mezcla con ésta.



Los suelos de los campos de cultivo españoles son pobres en materia vegetal con lo que el humus es casi inexistente; tienen un alto contenido en arcilla, lo que los hace muy poco esponjosos y por tanto los microorganismos se desarrollan con lentitud; para empeorar la situación, en muchos casos contienen arena y piedras, lo que mejora el drenaje pero aumenta el peso del suelo y lo compacta. A pesar de todo, la arcilla tiene una reserva considerable de nutrientes. Para cultivar en estos suelos es necesario removerlos previamente para oxigenarlos y proporcionar los nutrientes mezclando estiércol y/o mezclando fertilizantes químicos.

Los únicos lugares donde el substrato de cultivo contiene abundante humus están en los bosques. Los suelos de los bosques frondosos contienen abundante materia vegetal procedente de las plantas y árboles, y también una pequeña parte de estiércol animal procedente de la vida animal que habita los bosques. Allí podemos observar a la perfección en qué tipo de ambiente se forma el humus; debajo de un árbol hermoso podremos comprobar que tiene una capa bastante profunda de hojas en estado de descomposición, encima siempre están las hojas y ramas menos descompuestas y debajo las más descompuestas. Esta distribución permite que el aire penetre fácilmente en el suelo, y que la humedad no se evapore fácilmente con el calor del sol. Podemos recoger la capa inferior del suelo de un bosque y obtendremos uno de los mejores substratos para el cultivo de cannabis.




-Estiércol: Se trata de defecaciones animales descompuestas. Dependiendo del animal que procedan tienen diferentes características. Normalmente se mezclan las defecaciones con paja o algun similar. El estiércol se utiliza para mezclar con el substrato inicial para aportar fertilidad, nunca se utiliza al 100%. Contiene sobre todo nitrógeno y algo de fósforo y potasio. Su PH puede variar según el orígen. No todos los tipos de estiércol mencionados a continuación se pueden encontrar en tiendas de jardinería o growshops.
Los tipos de estiércol más utilizados son los siguientes:
Los valores de las concentraciones NPK son orientativos y se refieren al estiércol curado. El estiércol fresco contiene mucho nitrógeno y es peligroso utilizarlo en grandes cantidades.

-Caballo/burro: Tiene buena fama, no es muy fuerte y contiene también materia vegetal que rebaja su concentración. Es abundante en nitrógeno y potasio, y un poco menos en fósforo. Concentraciones NPK típicas: 0.5-0.3-0.5.

-Murciélago (Batguano): Es el preferido por muchos cultivadores por su alto contenido en fósforo. También contiene nirógeno. Es ideal para añadirlo durante la floración. Es pobre en potasio. Concentraciones NPK típicas 5-8-0.3. Es difícil de obtener, ya que proviene de grandes cuevas donde habitan los murciélagos.

-Gallina: Muy abundante en nitrógeno, con posibles riesgos de sobrefertilización ya que la planta lo asimila rápidamente. Se debe dosificar cuidadosamente y mezclarlo bien en el suelo. Su PH es elevado lo que no lo hace demasiado conveniente. Aunque si el suelo es pobre en nitrógeno es un abono ideal. Concentraciones NPK típicas: 3-1-0.5.

-Vaca: Es parecido al estiércol de caballo. Concentraciones NPK típicas: 0.5-0.3-0.5.

-Oveja/cabra: Parecido al estiércol de caballo. Concentraciones NPK típicas: 1-0.5-1.

-Guano: Estiércol de aves marinas. Se debe manipular con precaución, ya que es tóxico para las vías respiratorias. Concentraciones NPK típicas: 7-4-1, aunque varía mucho según el tipo.

-Humus de lombriz: Son defecaciones de una especie determinada de lombriz (lombriz roja de california). Tiene muy buena fama entre los cultivadores de cannabis, pero hay que saber utilizarlo. Contiene nitrógeno, fósoforo, potasio y oligoelementos. La calidad del humus puede variar mucho según la marca. Su PH va de 6 a 8 dependiendo de la marca.

-Compost: Se trata de materia vegetal descompuesta por microorganismos y pequeños insectos. El resultado de la calidad final del compost dependerá de la materia vegetal de orígen. Los bosques se alimentan de compost. Las hojas de los árboles se acumulan en desniveles del  terreno arrastrados por el viento y las corrientes de agua. Si se enuentra una acumulción grande de hojas, en el fondo podemos encontrar buen compost. Se utiliza para mezclar con el substrato inicial, nunca al 100%. Contiene gran cantidad de oligoelementos, fósforo y potasio, muy poco nitrógeno. El PH del compost varía segun la procedencia.

-Turba: Se trata de materia vegetal descompuesta, procedente de los fondos de los pantanos del norte de Europa. Es tierra poco nutritiva, pero retiene excelentemente la humedad, tiene una textura muy esponjosa y su peso es bajo, con lo que no se apelamaza mucho. Permite una buena oxigenación de las raíces. Su PH es de 5 a 6.
-Coco: Se trata de un substrato hecho a base de fibras de coco, que es inocuo para la planta. Se utiliza para aportar esponjosidad y aireación al substrato con el que se mezcla. Su PH oscila de 6 a 7.

-Perlita: Es un substrato inorgánico, procedente de rocas volcánicas. Es de color blanco, pero no hay que confundirlo con el porexpan. Su función es la de aportar esponjosidad y oxigenación a la tierra con la que se mezcla. Se debe manipular con mascarilla, ya que desprende polvo que es cancerígeno.

-Arlita: Es un substrato inerte procedente de rocas volcánicas. También se le llama arcilla expandida. Se utiliza mucho en hidroponía, pero muy poco para cultivos en tierra. Puede utilizarse para rebajar el peso de la mezcla. También puede utilizarse para rellenar los primeros centímetros del fondo de una maceta para facilitar el drenaje.

-Tierra de castaño: Procedente de la descomposición de materia vegetal de los castaños. Su PH es ácido, cercano a 6, y ha sido utilizado durante mucho tiempo para rebajar el PH de cualquier tierra, pero no es una tierra recomendable para el cultivo de cannabis, debido a su bajo contenido en nutrientes.

-Mezclas de los anteriores:
Existen fabricantes que realizan mezclas especializadas para cada planta. Existen mezclas para plantas con mucha hoja, plantas leñosas, cactus, plantas con flores,…. En los growshops se pueden encontrar mezclas especiales para cannabis, que son altamente recomendables.
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El humus

El humus es la pieza clave de los substratos orgánicos. El proceso de formación del humus en un substrato aún está siendo investigado actualmente por los científicos. La composición del humus tampoco se ha podido definir por el momento con exactitud. Aquí se describen las características principales del humus, para que el cultivador comprenda los grandes rasgos de la importancia que juega el humus en cultivos orgánicos.

Lo que se sabe es que el humus es el producto final de la descomposición de materia orgánica. En este proceso de descomposición intervienen los hongos, actinomicetos y diversas bacterias. Los hongos realizan una descomposición de la materia más resistente. Los actinomicetos prosiguen la descomposición efectuada por los hongos, liberando nutrientes. Las bacterias son organismos que se reproducen rapidamente y son responsables de fijar nitrógeno en el suelo y de proporcionar azufre disponible directamente para las raíces de las plantas. Además de estas funciones, los microorganismos participarían en otros procesos, aún en parte desconocidos, de la formación del humus.



En los esfuerzos que se han realizado por analizar la composición del humus se ha determinado que existen dos sustancias prinicpales: los ácidos húmicos y los ácidos fúlvicos. Se sabe que estos ácidos contienen básicamente Carbono, Hidrógeno, Oxígeno, Nitrógeno, Azufre y Fósforo. Una propiedad importante del humus es que tiene una elevada capacidad de retención de agua (15 veces su peso en agua).

El humus es el que da el característico color oscuro de las tierras fértiles. El humus aporta esponjosidad y porosidad a los suelos, asegurando una buena oxigenación del suelo, lo que favorece a los microorganismos y a las raíces. Se sabe que el humus favorece la propagación y la actividad de los microorganismos del suelo. El humus tiene la capacidad de proporcionar los nutrientes a las raíces en una forma mejor asimilable por la planta, incluyendo la formación de quelatos, además de proporcionar fósforo asimilable aún en altas concentraciones de hierro y calcio.



Para que los microorganismos puedan crear humus es necesario que el substrato contenga una buena fuente de materia vegetal. La materia vegetal es rica en diversas fuentes de Carbono, del que obtienen energía algunas bacterias. También es importante que el substrato sea esponjoso para que esté bien ventilado, ya que otra parte de las bacterias obtiene la energía del dióxido de carbono (CO2). Finalmente la temperatura y el PH del substrato influye notablemente en la propagación de los microorganismos, siendo ideal temperaturas templadas (entre 20 y 30ºC) y PH neutro.

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El mejor sustrato para la marihuana

El substrato que se escoja para cultivar determinará en gran parte el éxito de nuestro cultivo, sobre todo si se planta en macetas, donde el acceso a los nutrientes por parte de las raíces siempre es limitado. Preparar una mezcla propia requiere de bastante faena. En primer lugar se deben elegir los ingredientes. Los más utilizados en las mezclas comerciales especiales para cannabis son los siguientes:

Turba alemana: por su textura esponjosa (pesa muy poco), PH 5 y alta retención de humedad.

Coco: Aumenta la oxigenación de la turba, PH neutro.

Perlita: Aumenta la oxigenación de la mezcla, PH neutro.

Abonos: Aportan los nutrientes que el cannabis necesita.



Esta mezcla es bastante artificial pero que proporciona resultados notables y seguros. La alta oxigenación impide que se propaguen hongos por las raíces, y estas siempre están sanas y vigorosas. Sus defectos son que los nutrientes suelen ser químicos y la tierra está completamente esterilizada (pero no contienen plagas teóricamente).


En caso de no querer invertir dinero en una mezcla se puede preparar una con tierra del bosque. Para ello se deben buscar zonas del bosque donde se acumule gran cantidad de materia vegetal en descomposición. En estos cúmulos se crea una capa de compost. Este compost será la base de la mezcla, luego se deben añadir una parte de hojas y ramas en diferentes grados de descomposición, triturandolas previamente (con unos guantes, cuidado con los insectos y los pinchos), las ramas que no puedan triturase con las manos no se mezclarán. La cantidad de hojas trituradas debería ser la necesaria para que la mezcla drene rápidamente y tenga una buena oxigenación. Una vez meclado conviene dejar reposar la tierra un tiempo para que los insectos se muden a otro lugar, ya que podrían perjudicar las raíces. La mezcla resultante carecerá de nitrógeno, que deberá ser añadido mediante estiércol animal, aunque también puede utilizarse culaquier tipo de orina mezclada con suficiente agua para aportar nitrógeno.

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Sustratos orgánicos e inorgánicos

Como substrato se entiende el medio donde las raíces se van a desarrollar, con tal de obtener los nutrientes. Existen dos grupos de substratos: los orgánicos y los inorganicos.

La principal característica de los substratos orgánicos es que contienen humus, una substancia generada por microorganismos al descomponer la materia orgánica. Los microorganismos que contiene (algas, hongos, bacterias y actinomicetos) descomponen la materia orgánica liberando nutrientes, intervienen en la formación del humus y fijan nitrógeno atmosférico en el suelo.



En los substratos orgánicos no es posible mantener un control absoluto sobre los nutrientes. Gran parte de los nutrientes son proporcionados gracias a la accion de los diversos microorganismos que habitan el suelo. Pero la vida de los microorganismos es muy susceptible a cambios en las variables del entorno, como son el PH, la EC (concentración de sales), la temperatura y la oxigenación del substrato. Eso significa que una alteración de una de estas variables provocará probablemente una disminución de los nutrientes de los que dispondrá la planta, sin que el cultivador pueda remediar la situación fácilmente. Eso no ocurre en los substratos inorgánicos, donde los nutrientes disponibles para la planta han sido previamente dosificados por el cultivador, que tiene siempre la certeza de que los nutrientes serán asimilados. Por tanto los cultivos orgánicos pueden dar bastantes quebraderos de cabeza si no se controlan mínimamente todas las variables durante la vida de la planta.

Los substratos inorganicos no contienen humus ni nutrientes ni vida, pero los más utilizados se caracterizan por tener una muy buena oxigenación y por tener un PH muy estable. El substrato se introduce en unos contenedores, donde crecen las raíces; los nutrientes se proporcionan mediante el agua de riego, y el agua sobrante circula por un desagüe que tienen todos los contenedores, de forma que los nutrientes sobrantes son arrastrados en cada riego. El agua de riego se almacena en un depósito, y es renovada periódicamente para poder ajustar exactamente las dosis de nutrientes y el nivel de PH. Es lo que se denomina cultivo hidropónico. Los substratos inorgánicos se hicieron famosos en el mundo de la agricultura debido a los grandes rendimientos que se obtienen. Son substratos que al tener un PH estable los nutrientes son fácilmente asimilables por la planta, y al tener una buena oxigenación permite el rápido desarrollo de las raíces. Ademas son medios estériles, por lo que los problemas de parásitos en el substrato son prácticamente inexistentes.

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