El consumo de agua en variedades sativas es bastante mayor que en índicas. Las sativas, por su elevado ritmo de crecimiento y por el clima del que procede su genética, necesitan de mucha luz y agua. Las índicas, al proceder de zonas montañosas, se han adaptado a las condiciones hostiles de tales regiones, donde abundan los vientos y las bajas temperaturas nocturnas; su consumo pues es menor, ya que no desarrollan plantas grandes. Las sativas estan adaptadas a las regiones de las que proceden, situadas en los trópicos, donde las estaciones son más calurosas, y la planta puede alargar el ciclo de crecimiento y floración; en zonas tropicales las lluvias también son bastante más abundantes. Para regar es posible hacerlo de forma manual o con un sistema de riego automático. Cada forma tiene sus ventajas e inconvenientes.
La forma de riego manual permite personalizar la cantidad de agua para cada planta, corrigiendo en cada riego PH, EC y cantidad de agua; requiere un control diario del aporte de agua, que es lo mejor para las plantas. Cuando se riega manulamente debería hacerse de forma pausada para que el chorro de agua no haga agujeros en la tierra y no se dañen las raíces.
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Cuando las plantas son pequeñas en relación a la maceta no conviene inundar el terreno, para que las raíces no se asfixien, por eso se debe esperar entre riegos el tiempo suficiente, hasta que la capa superior de tierra empiece a secarse. El riego manual tiene esta desventaja, debemos dosificar bien el agua para no excedernos cuando la planta es pequeña; cuando nos excedemos con el riego el substrato se inunda dificultando la respiración de las raíces y provocando la asfixia. Cuando las raíces ya han colonizado gran parte del substrato el riesgo de asfixia es mucho menor, ya que su capacidad de absorber agua es mucho mayor. Tampoco se debe dejar que se sequen demasiado los primeros centímetros de tierra cuando las plantas son perqueñas.
Es difícil, en caso de exceso de agua, que la planta llegue a morir si hay un buen drenaje, pero las raíces no estarán suficientemente aireadas y la planta lo notará. Si al regar se producen charcos en la superficie que no desaparecen en menos de medio minuto será señal de que el fondo de la maceta está taponada o que la tierra no es la adecuada. El agua de riego debe ser absorbido por la tierra rápidamente, en varios segundos, para que la planta se desarrolle rápidamente.
Si cultivamos con macetas es recomendable utilizar platos, que permitirán que pueda transcurrir más tiempo entre riegos; si las plantas crecen muy rápido suelen necesitar riegos diarios (en interior) o incluso hasta varias veces al dia en exterior, pero con el uso de platos se reduce el número de riegos. En casos de que la planta consuma mucho agua, se pueden poner platos con más capacidad.
Más información en:
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Tipos de agua para regar la marihuana
Cantidad de agua para la marihuana
Cantidad de agua en cultivo exterior
Riego automático
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Consumo de agua de la planta
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Lavado de la tierra
Con cada riego la tierra se carga con sales minerales que la planta no aprovecha. Estas sales modifican el PH del suelo, volviéndose más alcalino o ácido, dependiendo de la cantidad de calcio que contenga el agua; las raíces también sufren con excesos de sales a su alrededor. Este problema suele presentarse sobre todo en cultivos con macetas.
Para medir la cantidad de sales que contiene el substrato existe un método: medir la EC del agua sobrante de las macetas. Cuando la EC alcanza niveles exagerados, como 15 ms/cm, es conveniente proceder al lavado de tierra.
El lavado de tierra y raíces consiste simplemente en regar abundantemente la planta para que las sales sean arrastradas con el agua. Si se dispone de un medidor de EC se puede ir midiendo la cantidad de sales conforme el agua va saliendo por debajo de la maceta, parando de regar cuando la EC esté por debajo de los 5 a 10 ms/cm. Si no se dispone de medidor de EC se puede seguir la regla de regar con una cantidad total de agua igual al doble del volumen de la maceta.
Se puede utilizar agua del grifo para lavar la tierra, pero es necesario corregir el PH del agua para que las raíces no sufran. El valor del PH deberá ser igual al del PH del agua que se ha utilizado para regar normalmente.
Después de un lavado de tierra las raíces encontrarán menos nutrientes a su alrededor, y los síntomas de carencias de nutrientes aparecerán pronto; por tanto se debe prevenir y aportar una pequeña dosis completa de nutrientes en cada riego.
Para medir la cantidad de sales que contiene el substrato existe un método: medir la EC del agua sobrante de las macetas. Cuando la EC alcanza niveles exagerados, como 15 ms/cm, es conveniente proceder al lavado de tierra.
El lavado de tierra y raíces consiste simplemente en regar abundantemente la planta para que las sales sean arrastradas con el agua. Si se dispone de un medidor de EC se puede ir midiendo la cantidad de sales conforme el agua va saliendo por debajo de la maceta, parando de regar cuando la EC esté por debajo de los 5 a 10 ms/cm. Si no se dispone de medidor de EC se puede seguir la regla de regar con una cantidad total de agua igual al doble del volumen de la maceta.
Se puede utilizar agua del grifo para lavar la tierra, pero es necesario corregir el PH del agua para que las raíces no sufran. El valor del PH deberá ser igual al del PH del agua que se ha utilizado para regar normalmente.
Después de un lavado de tierra las raíces encontrarán menos nutrientes a su alrededor, y los síntomas de carencias de nutrientes aparecerán pronto; por tanto se debe prevenir y aportar una pequeña dosis completa de nutrientes en cada riego.
Tipos de sustrato
Los substratos se diferencian por el tipo de materia orgánica de la que proceden. La materia orgánica puede ser vegetal y animal. La materia vegetal debe ser descompuesta por los microorganismos para que las plantas puedan obtener los nutrientes. La materia orgánica animal (estiércol) resulta de los procesos de digestión de la materia orgánica vegetal, y se caracterizan por tener elevadas cantidades de nitrógeno después de ser defecadas (estiércol fresco). Los microorganismos también se desarrollan en el estiércol, descomponiéndolo y generando humus; de hecho el estiércol constituye una gran reserva de energía para la propagación de los microorganismos, acelerando la descomposición de la materia vegetal cuando se mezcla con ésta.
Los suelos de los campos de cultivo españoles son pobres en materia vegetal con lo que el humus es casi inexistente; tienen un alto contenido en arcilla, lo que los hace muy poco esponjosos y por tanto los microorganismos se desarrollan con lentitud; para empeorar la situación, en muchos casos contienen arena y piedras, lo que mejora el drenaje pero aumenta el peso del suelo y lo compacta. A pesar de todo, la arcilla tiene una reserva considerable de nutrientes. Para cultivar en estos suelos es necesario removerlos previamente para oxigenarlos y proporcionar los nutrientes mezclando estiércol y/o mezclando fertilizantes químicos.
Los únicos lugares donde el substrato de cultivo contiene abundante humus están en los bosques. Los suelos de los bosques frondosos contienen abundante materia vegetal procedente de las plantas y árboles, y también una pequeña parte de estiércol animal procedente de la vida animal que habita los bosques. Allí podemos observar a la perfección en qué tipo de ambiente se forma el humus; debajo de un árbol hermoso podremos comprobar que tiene una capa bastante profunda de hojas en estado de descomposición, encima siempre están las hojas y ramas menos descompuestas y debajo las más descompuestas. Esta distribución permite que el aire penetre fácilmente en el suelo, y que la humedad no se evapore fácilmente con el calor del sol. Podemos recoger la capa inferior del suelo de un bosque y obtendremos uno de los mejores substratos para el cultivo de cannabis.
-Estiércol: Se trata de defecaciones animales descompuestas. Dependiendo del animal que procedan tienen diferentes características. Normalmente se mezclan las defecaciones con paja o algun similar. El estiércol se utiliza para mezclar con el substrato inicial para aportar fertilidad, nunca se utiliza al 100%. Contiene sobre todo nitrógeno y algo de fósforo y potasio. Su PH puede variar según el orígen. No todos los tipos de estiércol mencionados a continuación se pueden encontrar en tiendas de jardinería o growshops.
Los tipos de estiércol más utilizados son los siguientes:
Los valores de las concentraciones NPK son orientativos y se refieren al estiércol curado. El estiércol fresco contiene mucho nitrógeno y es peligroso utilizarlo en grandes cantidades.
-Caballo/burro: Tiene buena fama, no es muy fuerte y contiene también materia vegetal que rebaja su concentración. Es abundante en nitrógeno y potasio, y un poco menos en fósforo. Concentraciones NPK típicas: 0.5-0.3-0.5.
-Murciélago (Batguano): Es el preferido por muchos cultivadores por su alto contenido en fósforo. También contiene nirógeno. Es ideal para añadirlo durante la floración. Es pobre en potasio. Concentraciones NPK típicas 5-8-0.3. Es difícil de obtener, ya que proviene de grandes cuevas donde habitan los murciélagos.
-Gallina: Muy abundante en nitrógeno, con posibles riesgos de sobrefertilización ya que la planta lo asimila rápidamente. Se debe dosificar cuidadosamente y mezclarlo bien en el suelo. Su PH es elevado lo que no lo hace demasiado conveniente. Aunque si el suelo es pobre en nitrógeno es un abono ideal. Concentraciones NPK típicas: 3-1-0.5.
-Vaca: Es parecido al estiércol de caballo. Concentraciones NPK típicas: 0.5-0.3-0.5.
-Oveja/cabra: Parecido al estiércol de caballo. Concentraciones NPK típicas: 1-0.5-1.
-Guano: Estiércol de aves marinas. Se debe manipular con precaución, ya que es tóxico para las vías respiratorias. Concentraciones NPK típicas: 7-4-1, aunque varía mucho según el tipo.
-Humus de lombriz: Son defecaciones de una especie determinada de lombriz (lombriz roja de california). Tiene muy buena fama entre los cultivadores de cannabis, pero hay que saber utilizarlo. Contiene nitrógeno, fósoforo, potasio y oligoelementos. La calidad del humus puede variar mucho según la marca. Su PH va de 6 a 8 dependiendo de la marca.
-Compost: Se trata de materia vegetal descompuesta por microorganismos y pequeños insectos. El resultado de la calidad final del compost dependerá de la materia vegetal de orígen. Los bosques se alimentan de compost. Las hojas de los árboles se acumulan en desniveles del terreno arrastrados por el viento y las corrientes de agua. Si se enuentra una acumulción grande de hojas, en el fondo podemos encontrar buen compost. Se utiliza para mezclar con el substrato inicial, nunca al 100%. Contiene gran cantidad de oligoelementos, fósforo y potasio, muy poco nitrógeno. El PH del compost varía segun la procedencia.
-Turba: Se trata de materia vegetal descompuesta, procedente de los fondos de los pantanos del norte de Europa. Es tierra poco nutritiva, pero retiene excelentemente la humedad, tiene una textura muy esponjosa y su peso es bajo, con lo que no se apelamaza mucho. Permite una buena oxigenación de las raíces. Su PH es de 5 a 6.
-Coco: Se trata de un substrato hecho a base de fibras de coco, que es inocuo para la planta. Se utiliza para aportar esponjosidad y aireación al substrato con el que se mezcla. Su PH oscila de 6 a 7.
-Perlita: Es un substrato inorgánico, procedente de rocas volcánicas. Es de color blanco, pero no hay que confundirlo con el porexpan. Su función es la de aportar esponjosidad y oxigenación a la tierra con la que se mezcla. Se debe manipular con mascarilla, ya que desprende polvo que es cancerígeno.
-Arlita: Es un substrato inerte procedente de rocas volcánicas. También se le llama arcilla expandida. Se utiliza mucho en hidroponía, pero muy poco para cultivos en tierra. Puede utilizarse para rebajar el peso de la mezcla. También puede utilizarse para rellenar los primeros centímetros del fondo de una maceta para facilitar el drenaje.
-Tierra de castaño: Procedente de la descomposición de materia vegetal de los castaños. Su PH es ácido, cercano a 6, y ha sido utilizado durante mucho tiempo para rebajar el PH de cualquier tierra, pero no es una tierra recomendable para el cultivo de cannabis, debido a su bajo contenido en nutrientes.
-Mezclas de los anteriores: Existen fabricantes que realizan mezclas especializadas para cada planta. Existen mezclas para plantas con mucha hoja, plantas leñosas, cactus, plantas con flores,…. En los growshops se pueden encontrar mezclas especiales para cannabis, que son altamente recomendables.
Los suelos de los campos de cultivo españoles son pobres en materia vegetal con lo que el humus es casi inexistente; tienen un alto contenido en arcilla, lo que los hace muy poco esponjosos y por tanto los microorganismos se desarrollan con lentitud; para empeorar la situación, en muchos casos contienen arena y piedras, lo que mejora el drenaje pero aumenta el peso del suelo y lo compacta. A pesar de todo, la arcilla tiene una reserva considerable de nutrientes. Para cultivar en estos suelos es necesario removerlos previamente para oxigenarlos y proporcionar los nutrientes mezclando estiércol y/o mezclando fertilizantes químicos.
Los únicos lugares donde el substrato de cultivo contiene abundante humus están en los bosques. Los suelos de los bosques frondosos contienen abundante materia vegetal procedente de las plantas y árboles, y también una pequeña parte de estiércol animal procedente de la vida animal que habita los bosques. Allí podemos observar a la perfección en qué tipo de ambiente se forma el humus; debajo de un árbol hermoso podremos comprobar que tiene una capa bastante profunda de hojas en estado de descomposición, encima siempre están las hojas y ramas menos descompuestas y debajo las más descompuestas. Esta distribución permite que el aire penetre fácilmente en el suelo, y que la humedad no se evapore fácilmente con el calor del sol. Podemos recoger la capa inferior del suelo de un bosque y obtendremos uno de los mejores substratos para el cultivo de cannabis.
-Estiércol: Se trata de defecaciones animales descompuestas. Dependiendo del animal que procedan tienen diferentes características. Normalmente se mezclan las defecaciones con paja o algun similar. El estiércol se utiliza para mezclar con el substrato inicial para aportar fertilidad, nunca se utiliza al 100%. Contiene sobre todo nitrógeno y algo de fósforo y potasio. Su PH puede variar según el orígen. No todos los tipos de estiércol mencionados a continuación se pueden encontrar en tiendas de jardinería o growshops.
Los tipos de estiércol más utilizados son los siguientes:
Los valores de las concentraciones NPK son orientativos y se refieren al estiércol curado. El estiércol fresco contiene mucho nitrógeno y es peligroso utilizarlo en grandes cantidades.
-Caballo/burro: Tiene buena fama, no es muy fuerte y contiene también materia vegetal que rebaja su concentración. Es abundante en nitrógeno y potasio, y un poco menos en fósforo. Concentraciones NPK típicas: 0.5-0.3-0.5.
-Murciélago (Batguano): Es el preferido por muchos cultivadores por su alto contenido en fósforo. También contiene nirógeno. Es ideal para añadirlo durante la floración. Es pobre en potasio. Concentraciones NPK típicas 5-8-0.3. Es difícil de obtener, ya que proviene de grandes cuevas donde habitan los murciélagos.
-Gallina: Muy abundante en nitrógeno, con posibles riesgos de sobrefertilización ya que la planta lo asimila rápidamente. Se debe dosificar cuidadosamente y mezclarlo bien en el suelo. Su PH es elevado lo que no lo hace demasiado conveniente. Aunque si el suelo es pobre en nitrógeno es un abono ideal. Concentraciones NPK típicas: 3-1-0.5.
-Vaca: Es parecido al estiércol de caballo. Concentraciones NPK típicas: 0.5-0.3-0.5.
-Oveja/cabra: Parecido al estiércol de caballo. Concentraciones NPK típicas: 1-0.5-1.
-Guano: Estiércol de aves marinas. Se debe manipular con precaución, ya que es tóxico para las vías respiratorias. Concentraciones NPK típicas: 7-4-1, aunque varía mucho según el tipo.
-Humus de lombriz: Son defecaciones de una especie determinada de lombriz (lombriz roja de california). Tiene muy buena fama entre los cultivadores de cannabis, pero hay que saber utilizarlo. Contiene nitrógeno, fósoforo, potasio y oligoelementos. La calidad del humus puede variar mucho según la marca. Su PH va de 6 a 8 dependiendo de la marca.
-Compost: Se trata de materia vegetal descompuesta por microorganismos y pequeños insectos. El resultado de la calidad final del compost dependerá de la materia vegetal de orígen. Los bosques se alimentan de compost. Las hojas de los árboles se acumulan en desniveles del terreno arrastrados por el viento y las corrientes de agua. Si se enuentra una acumulción grande de hojas, en el fondo podemos encontrar buen compost. Se utiliza para mezclar con el substrato inicial, nunca al 100%. Contiene gran cantidad de oligoelementos, fósforo y potasio, muy poco nitrógeno. El PH del compost varía segun la procedencia.
-Turba: Se trata de materia vegetal descompuesta, procedente de los fondos de los pantanos del norte de Europa. Es tierra poco nutritiva, pero retiene excelentemente la humedad, tiene una textura muy esponjosa y su peso es bajo, con lo que no se apelamaza mucho. Permite una buena oxigenación de las raíces. Su PH es de 5 a 6.
-Coco: Se trata de un substrato hecho a base de fibras de coco, que es inocuo para la planta. Se utiliza para aportar esponjosidad y aireación al substrato con el que se mezcla. Su PH oscila de 6 a 7.
-Perlita: Es un substrato inorgánico, procedente de rocas volcánicas. Es de color blanco, pero no hay que confundirlo con el porexpan. Su función es la de aportar esponjosidad y oxigenación a la tierra con la que se mezcla. Se debe manipular con mascarilla, ya que desprende polvo que es cancerígeno.
-Arlita: Es un substrato inerte procedente de rocas volcánicas. También se le llama arcilla expandida. Se utiliza mucho en hidroponía, pero muy poco para cultivos en tierra. Puede utilizarse para rebajar el peso de la mezcla. También puede utilizarse para rellenar los primeros centímetros del fondo de una maceta para facilitar el drenaje.
-Tierra de castaño: Procedente de la descomposición de materia vegetal de los castaños. Su PH es ácido, cercano a 6, y ha sido utilizado durante mucho tiempo para rebajar el PH de cualquier tierra, pero no es una tierra recomendable para el cultivo de cannabis, debido a su bajo contenido en nutrientes.
-Mezclas de los anteriores: Existen fabricantes que realizan mezclas especializadas para cada planta. Existen mezclas para plantas con mucha hoja, plantas leñosas, cactus, plantas con flores,…. En los growshops se pueden encontrar mezclas especiales para cannabis, que son altamente recomendables.
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