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Microelementos: Zinc

El cinc es el tercer oligoelemento que más problemas causa. Es un elemento móvil.

Los síntomas de su carencia incluye al igual que el hierro y el manganeso la clorosis característica de las hojas, aunque no empieza afectando a las hojas más jóvenes sinó a las más viejas. La única diferencia es que más tarde las puntas de las hojas se retuercen exageradamente hacia arriba y se secan, terminando por caerse las hojas ya medio secas. La clorosis empieza siempre en la base de las hojas. El crecimiento se detiene. Se trata de una deficiencia bastante detructiva.



Las carencias de hierro, manganeso y, sobre todo, cinc no suelen aparecer si se fertiliza moderadamente con oligoelementos. Si se utiliza un compuesto de oligoelementos quelatados, los síntomas desaparecerán progresivamente, pero las hojas mínimamente afectadas terminarán por caerse.

Las sobredosis no son comunes. El cinc es altamente soluble en substratos con PH bajo.

Microelementos: Manganeso

Es el segundo microelemento que causa mas problemas en el cultivo de cannabis. Es un elemento inmóvil.

Los síntomas carencieles son muy parecidos a los del hierro. Las  últimas hojas nacidas empiezan a amarillear apartir de la base de la hoja. El crecimiento se ralentiza. Pero la diferencia respecto a las carencias de hierro es que los márgenes de la hoja permanecen verdes, siendo la clorosis intervenal.



En condiciones normales, con un buen substrato, las carencias de manganeso nunca se producen antes que las carencias de hierro; por lo tanto si se proporciona mediante el riego un buen compuesto de oligoelementos antes de que aparezcan las carencias de hierro (cuando los peciolos se vuelven rojos) nunca aparecen carencias de manganeso.

No son comunes los excesos en la dosis. El manganeso es altamente soluble cuando el PH del substrato es demasiado bajo (PH=3, PH=4). El PH del substrato debe estar siempre entre 5 y 7. Para remediar la situación será necesario cambiar el substrato.

Microelementos: El Hierro

El hierro es uno de los oligoelementos que suele presentar más problemas en el cultivo de cualquier planta. Los síntomas no son difíciles de apreciar. Es un elemento de movilidad baja.

Con la ausencia de hierro, las hojas se vuelven cada vez más pálidas, y el crecimiento de la planta se ralentiza bastante.
Para distinguir bien una carencia de hierro nos hemos de fijar si el color pálido empieza por la punta o por la base de las hojas. Si empieza por la base y las venas intervenales de las hojas son la última parte de la planta en amarillear entonces se trata de carencias de hierro; en otro caso se deberán consultar otras carencias o enfermedades tipo fúngicas o virales. No se debe confundir con carencias de nitrógeno, en el caso del nitrógeno la clorosis aparece en toda la hoja, uniformemente. Además las carencias de hierro empiezan siempre en las hojas más nuevas.



Un desajuste en el PH del substrato, muy ácido o muy alcalino, impedirá que las raíces puedan absorber el hierro, aunque esté disponible. Es importante medir el PH del substrato si aparecen carencias de hierro muy marcadas; en estos casos la deficiencia se debe a una equivocación en la elección del substrato, o a que el PH ha sido muy mal ajustado durante los últimos riegos, o a un exceso de fertilizante.

En buenos substratos las carencias de hierro nunca aparecerán bruscamente, sinó que aparecerán progresivamente en las hojas más nuevas cuando la planta lleve más de un mes en el mismo substrato; si se aportan oligoelementos a partir del primer mes nunca deberían aparecer deficiencias de hierro. Si el substrato es excelente las deficiencias pueden tardar dos meses en aparecer

Si se suministran oligoelementos periódicamente, con un fertilizante que los contenga en porcentajes significativos (desde 0.1% hasta 5%) no se tendrán nunca carencias de hierro. No es necesario aportar hierro desde el principio, es mejor esperar a que la planta muestre las primeras carencias en oligoelementos, es decir, cuando los peciolos se vuelven rojos.



Las carencias suelen aparecer antes de florecer, debido al rápido crecimiento que lleva a cabo la planta durante esta fase; también aparece durante la fase de crecimiento, si el desarrollo de la planta es muy vigoroso, en este caso la aportación de nitrógeno y hierro (y en general todos los oligoelementos) debe ser prácticamente constante para que no aparezcan síntomas de carencias.

Los excesos de hierro no son comunes, pero se sabe que impiden la correcta absorción del fósforo, por tanto no se debe abusar cuando se proporcionan oligoelementos.

Microelenentos: Molibdeno, Cobre y Boro

Molibdeno
La carencia específica de este elemento es rarísima. Utilizando una tierra adecuada nunca aparecerán síntomas carenciales de este tipo, y menos si se proporciona un fertilizante completo en oligoelementos. Si tienes problemas con este tipo de oligoelementos, prueba utilizar una tierra distinta, de otra marca, o de otro lugar, hasta dar con la tierra ideal. Los síntomas son muy parecidos a los del cinc. Es un elemento inmóvil.

Cobre
La carencia de cobre también es rarísima. Se distingue porque la planta se marchita lentamente, dañando seriamente la planta. Si alguna vez ocurre un marchitamiento de alguna planta no deberemos atribuirle al cobre la culpa. La culpa es muy posible que venga de otro lado, por ejemplo tierra inadecuada, riego con PH o EC con niveles peligrosos, sobredosis de insecticida, etc… Es un elemento inmóvil.



Boro

La carencia de boro es rarísima. Los síntomas se distinguen por que las puntas de las hojas jóvenes presentan un aspecto quemado. Estos síntomas no son nada normales, si aparecen hay que buscar las causas en la tierra o el agua (PH o EC descontrolados), si es que la causa no es la temperatura o la ventilación. Es un elemento inmóvil.

Evolución de la planta

La evolución se ha referenciado al cultivo de variedades índicas, las sativas siguen la misma evolución, con la diferencia de que el periodo de floración es bastante más largo.

Durante la primera semana de floración, desde el cambio de fotoperiodo, la planta crece bastante rápido, aumentando considerablemente la distancia entre nudos. Es necesario que la planta disponga ya suficiente cantidad de fósforo para iniciar la floración, añadiendo fósforo regularmente al riego o al substrato directamente durante las primeras semanas. Es recomendable iniciar el aporte de fósforo unas semanas antes de la foración. El consumo de agua aumenta.

Durante la segunda semana el crecimiento se acelera y la planta consume cantidades elevadas de agua y nutrientes, con lo que se debe estar atento a las carencias (sin olvidar el nitrógeno). Las variedades sativas son las que más crecen, siendo exagerado el tamaño que pueden alcanzar; en cultivos de interior se debe estar atento y limitar la altura mediante la poda.

Durante la tercera semana la planta empieza a crear los primeros pistilos. La altura de la planta se ha doblado desde que empezó a florecer, el ritmo de crecimiento empieza a ralentizarse. En variedades sativas esta fase se puede prolongar hasta la sexta semana y el tamaño de la planta se triplica como mínimo.

Durante la cuarta semana la formación de pistilos se acelera y la planta deja de alargarse. Se deben observar la evolución de las carencias, sin descuidar la falta de nitrógeno, que se notará por la caida prematura de las hojas viejas y el amarilleamiento (clorosis) característico de las hojas. Conviene añadir un poco de abono rico en fósforo en cada riego.

Durante la quinta semana, si el cogollo se engorda a un buen ritmo podemos esperar una cosecha excelente, proporcionaremos nutrientes al agua para que la planta encuentre de todo, pero reduciendo bastante las dosis. En este punto la tierra comienza a estar agotada, y los peciolos adquieren tonalidades rojas sin que esto pueda remediarse. Se debe dejar de administrar nitrógeno. Para sativas que tardan 13 semanas en florecer, la quinta semana equivale a la novena o décima semana. Para sativas de floración larga (18 semanas) la quinta semana equivale a la semana número 13 a partir de la floración.

En la sexta semana dejaremos de abonar, progresivamente, de acuerdo con la evolución de los cogollos. No se debe abonar en exceso esperando así una mejor floración, sobre todo si la planta no está sana. Las plantas enfermas no pueden absorber la misma cantidad de abonos que plantas sanas y por tanto se deben abonar con moderación y dosificando siempre progresivamente, en función de la respuesta que ofrezca la planta. En variedades sativas redfuciremos las dosis de abona cuando los primeros pistilos se empiecen a marchitar, lo cual se suele producir alrededor de la undécima semana.

Durante la séptima semana el cogollo produce los últimos pistilos y los más viejos se marchitan. Los tricomas evolucionan alargándose. Es recomendable lavar las raíces para que baje el nivel de sales en el suelo y la planta elimine los restos de fertilizante que contiene en las flores; una opción alternativa consiste en regar con agua pura (de lluvia, destilada u osmotizada). No se debe abonar en absoluto a partir de este punto, dejando que las hojas amarilleen y se caigan, siendo esto una buena señal. En la octava semana el 50% de los pistilos ya se han vuelto marrones y los tricomas alcanzan su punto óptimo. Las plantas no suelen necesitar apenas agua durante la última semana.

Las variedades índicas suelen necesitar de 7 a 9 semanas para florecer, algunas pueden tardar hasta 10 semanas, dependiendo de la genética (skunk, hindu kush). Las variedades sativas hibridizadas con índicas, pero con predominancia sativa suelen tardar de 13 a 18 semanas o más para florecer (variedades haze x skunk). Las sativas puras pueden llegar a tardar 5 ó 6 meses para florecer, como las colombianas o mejicanas puras.

Al final de la floración el tallo se hace más frágil debido al peso de los cogollos, que hace que éste se doble fácilmente. En cultivos de interior los tallos son aún más débiles debido a que no se han podido fortalecer (ya que no hay viento). En exterior el final de la floración coincide con las tormentas de verano, que son destructivas. En ambos casos es necesario reforzar la estrucura de la planta clavando palos en el suelo para atar las ramas y reforzar la estructura de la planta.

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Microelementos

Son elementos consumidos por la planta en cantidades pequeñas, pero una deficiencia de alguno de ellos puede afectar gravemente a la producción y la calidad de la cosecha. Son importantes sobre todo el hierro, el manganeso y el cinc. Cuando ocurre una deficiencia en algún oligoelemento suele provocar que algún otro nutriente no pueda ser asimilado por la planta. Esto convierte a los microelementos en uno de las claves del cultivo de cannabis. Si se consigue que la planta tenga siempre disponible su dosis necesaria de oligoelementos entonces la cosecha  será excelente.

Existen fertilizantes que ya incluyen una dosis de todos los oligoelementos, aunque el porcentaje de cada uno puede variar mucho según el producto. Algunos fertilizantes NPK también contienen oligoelementos, pero el porcentaje que contienen suele ser insuficiente (del orden del 0.001%). Para proporcionar suficientemente hierro la proporción del fertilizante debería ser de un 5%, para el zinc por lo menos del 0.5% y para el manganeso del 2%.



Los excesos de oligoelementos en la tierra también provocan bloqueos en la asimilación de otros nutrientes. Afortunadamente existen en el mercado microelementos quelatados. Los quelatos hacen que los microelementos no se disuelvan en el agua si existe saturación de estos. Los quelatos no parecen la solución definitiva pero ayudan bastante al cultivador, ya que en caso de que no faltara ningún oligoelemento, añadir más no perjudicaría a las raíces. En cultivos con macetas los oligoelementos se agotan rápidamente tras 5 ó 6 semanas, lo que hace imprescindible proporcionar oligoelementos a la planta ya antes la floración. En cultivos en suelo los problemas con microelementos se suavizan, ya que las raíces se expanden sin límite, además de que siempre es posible añadir compost o substrato nuevo.



Los excesos de algunos nutrientes dañan las raíces e imposiblitan que absorban algunos nutrientes. Las condiciones climáticas y medioambientales afectan a la capacidad de la planta para absorber oligoelementos. En total son muchos los factores que afectan a la asimilación de nutrientes. Y a esto aún se le debe sumar el hecho de que cada variedad de cannabis tiene exigencias a veces bastante diferentes entre ellas. La conclusión es que es complicado acertar con las dosificaciones de oligoelementos.

La disponibilidad de oligoelementos normalmente dependen mucho de la composición del suelo. La clave es acertar con el substrato y que la vida que contenga este aporte el mayor número de oligoelementos. Potenciando la vida del suelo con tés de compost aseguraremos su supervivencia. Aunque también es posible aportar los oligoelementos artificialmente mediante fertilizantes químicos, conviene hacerlo lo menos posible ya que la vida del suelo se verá afectada negativamente. Esto no quiere decir que no se deban utilizar fertilizantes químicos, ya que en muchos casos no hay otra opción. No todo el mundo dispone de compost o de tiempo para obtenerlo. Un poquito de oligoelemento artificial vendrá bien si el cultivo es principalmente ecológico (a base de compost), pero si el cultivo es a base de tierra esterilizada y a base de fertilizantes químicos cada vez será necesario abonar más a menudo.

Nutrientes secundarios: Magnesio

Entre las carencias de nutrientes secundarios, la de magnesio es la más frecuente si no se utiliza un fertilizante que lo contenga en cantidad suficiente. El magnesio es un elemento muy utilizado en la planta, ya que está íntimamente relacionado con la fotosíntesis.

Las principales carencias se notan cuando aparece clorosis en las hojas más viejas, en las zonas intervenales, de forma simétrica al nervio principal de las hojas. Los bordes de las hojas afectadas se curvan ligeramente hacia arriba. Las puntas de las hojas se queman y también se enrollan hacia arriba.  



Si la carencia de magnesio persiste, todas las hojas adquieren un color verde pálido y los tallos y peciolos se vuelven de color rojo e incluso violeta. Tras la clorosis aparece rápidamente la necrosis (color óxido) en los tejidos afectados. Puede ser debida a excesos de potasio y fósforo, o deficiencias de nitrógeno.
Es una carencia que aparece habitualmente durante la fase de floración, cuando la planta agota los nutrientes del substrato, sobre todo en macetas.

Es recomendable tener siempre sales de Epsom por si se presenta esta deficiencia. Para evitar posibles carencias de magnesio conviene utilizar fertilizantes para floración y crecimiento que contengan por lo menos un 1% de magnesio. Si los fertizantes no contienen magnesio, o contienen muy poco, es muy probable que aparezcan las carencias.



En caso de que se esté proporcionando suficiente magnesio y las carencias persistan, será señal de que el magnesio está bloqueado por el substrato debido a una acumulación tóxica de algún otro nutriente, posiblemente cloro y calcio. En este caso será recomendable realizar un trasplante o, si no es posible, lavar la tierra. Las carencias de magnesio en estos casos son debidas a que las macetas son demasiado pequeñas en relación al tamaño de la planta.

El exceso de magnesio no suele ser tóxico, pero si se acumula demasiado en el substrato interferirá posiblemente en la absorción de otros nutrientes.

Nutrientes secundarios: Calcio

El calcio interviene un bastantes procesos de la planta, está íntimamente relacionado con las células, las raíces, la asimilación de nutrientes. Si la planta no encuentra suficiente calcio el crecimiento se ralentiza y la floración es escasa. El agua corriente española acostumbra a tener bastante calcio (cal) y, a pesar de que el cannabis consume grandes cantidades de calcio, se acumula en el substrato, aumentando el PH e interfiriendo en la asimilación de otros nutrientes (por ejemplo el fósforo y el magnesio). Las aguas más cargadas de calcio suelen ser las procedentes de zonas urbanas. El suelo español contiene cantidades suficientes de calcio, en algunos casos demasiado. A no ser que se riegue únicamente con agua destilada y el substrato no contenga calcio, es posible que se presente alguna carencia de este tipo. Si se riega con agua del grifo lo normal es que se acumule calcio en el substrato, incrustándose en las paredes de la maceta formando manchas blancas.



Las carencias de calcio impiden que las raíces se desarrollen,  provocan clorosis en las hojas más jóvenes y detienen el crecimiento.Se producen sobre todo si el substrato no contiene calcio. También se suelen producir cuando se riega con abundante agua destilada o cualquier agua descalcificada. Los preparados de tierra comerciales contienen bastante calcio, aunque suelen llevar el justo, ya que los fabricantes de substrato calculan siempre que el agua de riego que se va a utilizar contendrá calcio en exceso. Los fertilizantes comerciales tampoco suelen contener suficiente calcio por esta razón. Otra posible causa de carencia de calcio se produce cuando el PH del substrato es demasiado ácido, y también cuando el substrato contiene demasiado sodio.

Si se utiliza agua del grifo para regar podemos olvidarnos de las carencias de calcio, aunque deberemos prestar atención a que el calcio y demás sales no se acumulan en el substrato. Si utilizamos agua descalcificada, destilada, osmotizada o de lluvia, conviene añadir un mínimo del 20% de agua corriente, y así evitar con toda seguridad posibles carencias de calcio. En caso de que se produjeran carencias, una buena fuente de calcio es el yeso.

Regar con agua descalcificada es todo un lujo para las plantas, pero se debe proporcionar calcio de alguna forma, y ni el substrato ni los fertilizantes comerciales contienen calcio suficiente. Es conveniente mezclar un 20% de agua del grifo al agua descalcificada para evitar carencias. Cuando se utiliza agua del grifo se debe comprobar el nivel de PH y rectificarlo, ya que el agua corriente tiene PH alto debido al exceso de calcio.

El exceso de calcio es bastante común pero difícil de detectar a simple vista. El riego con agua corriente es su principal causa, debido a que contiene demasiado calcio. Afecta sobre todo en cultivos con macetas, donde el calcio sobrante se acumula en cada riego. Los excesos de calcio en el substrato elevan el PH y la EC, bloqueandose la disponibilidad de otros nutrientes, concretamente potasio, hierro, cinc, cobre y fósforo. Cuando el agua de riego contiene excesivo calcio, para evitar que se acumule, se debe lavar la tierra antes de la floración, posteriormente realizar un trasplante, y al final de la floración volver a lavar la tierra.

Nutrientes secundarios: Azufre

Los nutrientes secundarios son asimilados en grandes cantidades pero no tanto como los macronutrientes. El Azufre (S), el Calcio (Ca) y el Magnesio (Mg) son los tres nutrientes secundarios. No suelen venir incluídos en la mayoría de fertilizantes comerciales, aunque si que suelen estar disponibles en cantidades suficientes en el estiércol y el compost. El cannabis no es un gran consumidor de azufre, y los substratos suelen contener azufre de sobras.

Los síntomas de la carencia de azufre son muy parecidos a los de la carencia de nitrógeno, y se confunden fácilmente. Las deficiencias de azufre son muy raras. Las carencias se manifiestan en las hojas, presentando clorosis intervenal, y volviéndose los peciolos rojos completamente. A diferencia de la carencia de nitrógeno, los nervios permanecen verdes, las hojas se retuercen y aparece necrosis en las puntas. El origen de la carencia no suele deberse a una ausencia de azufre en el suelo. Es muy posible que la carencia sea debida a daños graves en el tronco o raíces debido a plagas u hongos, en este caso, cuando intentemos remediar la carencia aportando azufre al substrato o por vía foliar, no obtendremos mejora alguna.

Se pueden utilizar las sales de Epsom (contienen azufre y magnesio) si se sospecha de una posible carencia o si el suelo es pobre en nutrientes.



Algunos fungicidas están basados en azufre, por lo que su aplicación por vía foliar sirve para remediar una posible carencia de azufre.

Si se fertiliza excesivamente con azufre quedará saturado en el suelo, causando daños por exceso de salinidad. Los daños típicos son clorosis y quemaduras en las hojas.

Macronutrientes: potasio

El  potasio no suele crear problemas en un cultivo con buena tierra. A diferencia del fósforo, no es un elemento tan delicado. Las carencias leves de potasio no disminuyen excesivamente la producción de cogollos. Las funciones que realiza el potasio en la planta son bastante complejas. Se sabe que el potasio aumenta el grosor del tronco, fomenta la resistencia a enfermedades, y es responsable del aroma de las flores. Además, es un elemento muy utilizado por la planta en la formación de semillas.

Cuando la carencia de potasio es grave, en primer lugar aparecen manchas cloróticas en las zonas intervenales de las hojas. Posteriormente los bordes de las hojas más viejas se queman (necrosis), empezando por la punta de la hoja. Las hojas y los peciolos se vuelven quebradizos. El crecimiento se retrasa y los troncos son delgados. En casos de carencias graves los cogollos suelen ser también afectados. Es posible confundir esta carencia en cultivos con poca luz, como suele ocurrir en cultivos de interior: en los brotes que no reciben luz, los bordes de las hojas se vuelven de color marrón oscuro o gris. Las carencias graves no suelen ser producidas por una falta de potasio si no por un desorden en el substrato. Una variación brusca del PH del substrato o un exceso de sales será muy probablemente la causa.



Durante la fase de crecimiento la planta tiene suficiente con el potasio que contiene el substrato. No es estrictamente necesario proporcionar potasio durante la fase de crecimiento pero es recomendable ya que contribuya a la buena salud de la planta.

Durante la fase de floración, lo más conveniente es utilizar un fertilizante completo específico para floración que contenga potasio de sobras (una proporción del tipo NPK 4:4:4, 2:4:4 o proporcionales, será suficiente). Una forma natural de proporcionar potasio a las plantas es mediante cenizas de madera, pero tienen el inconveniente de ser muy alcalinas y aumentar el PH del substrato, por lo tanto su uso no es recomendable.

Los excesos de potasio en el substrato interfieren en la absorción de magnesio, hierro y cinc. No es recomendable utilizar fertilizantes puros de potasio, como por ejemplo la potasa, para evitar intoxicaciones; es mejor utilizar un fertilizante completo.

Macronutrientes: fósforo

El fósforo es el macronutriente que la planta utiliza durante la fase de floración y también durante la germinación de la semilla. El cannabis necesita bastante menos fósforo que nitrógeno. El problema es que las raíces tienen dificultades para absorber fósforo cuando el PH del suelo no está entre 5 y 7. Además la peresencia de excesivo calcio y hierro en el substrato también impiden que las raíces puedan absorber el fósforo. El fósforo es un elemento problemático, y desgraciadamente su carencia afecta directamente a la producción de flores de calidad.

Los substratos adecuados para que la planta absorba adecuadamente el fósforo son los que tienen en primer lugar en PH ácido, entre 5 y 7. En segundo lugar el substrato debe tener una textura esponjosa para un desarrollo de raíces sanas. Si esto es así, las raíces estarán en condiciones de absorber el fósforo que la planta necesita. Otra causa frecuente que dificulta la absorción de fósforo se produce cuando el agua de riego contiene demasiadas sales, como el agua de grifo, que contiene elevados niveles de sodio, cloro y calcio. Para remediar definitivamente estos problemas la solución consiste en utilizar agua destilada, aunque sirven igualmente el agua osmotizada y el agua de lluvia. El PH del agua de riego debe ser igual que el del substrato. Si el PH es diferente se crea un desequilibrio que afecta a las raíces en la absorción del fósforo y otros nutrientes.



Aunque el substrato sea el adecuado, la planta absorbe la mayoría del fósforo durante la fase de crecimiento, y el que queda es insuficiente para una floración abundante. Debe proporcionarse fósforo extra a la planta, mediante un trasplante antes de la floración y utilizando fertilizantes líquidos para floración.

En relación a las carencias existen varias situaciones posibles: Cuando se cultiva en un substrato muy compacto las raíces se propagan con mucha dificultad y el fósforo asimlado es escaso, retrasandose el crecimiento considerablemente hasta que las raíces no se han propagado suficientemente. Esto ocurre sobre todo cuando el substrato contiene mucha arcilla. En estos substratos no se cultivan flores de alta calidad, ya que el nitrógeno se encuentra más disponible que el fósforo, produciéndose flores con mucha hoja. Cuando más calcio contiene el substrato más elevado es su PH. Los substratos con PH por encima de 7 reducen considerablemente la absorción del fósforo, pero no la del nitrógeno, por tanto las plantas crecen correctamente pero no florecen del todo bien. Cuando el substrato es el adecuado pero ha sido castigado mediante el uso abusivo de fertilizantes, las condiciones originales del suelo empeoran, variando el PH y la disponibilidad del fósforo. La excesiva presencia de calcio y hierro, debida a un exceso de fertilizantes, provoca que el fósforo disponible se vuelva insoluble. Esto ocurre sobre todo cuando la maceta es pequeña en relación al tamaño de la planta.

Durante la fase de crecimiento la planta suele encontrar el fósforo que necesita en el substrato. Durante esta fase las plantas nunca muestran carencias de fósforo si el substrato es el adecuado.
Si el substrato es inadecuado, debido a un PH demasiado alto o demasiado bajo, la planta tendrá graves carencias de fósforo, y principalmente de otros nutrientes. La planta se desarrolla lentamente y con un aspecto frágil. Si el substrato reune las características adecuadas de PH y esponjosidad, pero la cantidad de fósforo es insuficiente debido a que el tamaño de la maceta es insuficiente se presentan los siguientes síntomas:

-hojas pequeñas, escasas y de color verde-azulado-oscuro.
-peciolos y venas rojizas por debajo de las hojas.
-crecimiento lento.

En este caso lo más recomendable es realizar un trasplante de las plantas afectadas. Añadir fósforo mediante fertilizantes no es recomendable, ya que el trasplante será necesario igualmente antes de que llegue la fase de floración. Cuando la planta revegeta, al parecer consume bastante fósforo, apareciendo los síntomas típicos de hojas de color verde-azul oscuro y pequeñas. Es pues recomendable trasplantar a un tiesto mayor las plantas que revegeten mostrando estos síntomas.


En la fase de floración las carencias se manifiestan en diversos grados:
-Carencias leves: los cogollos no se engordan al máximo, pero están bien resinados. Las hojas muestran el color azulado. En este caso será necesario ajustar algún parámetro que no tengamos controlado, del tipo PH incorrecto, excesiva fertilización, fertilización insuficiente, cantidad de substrato insuficiente, agua de riego cargada de sodio, y/o cloro, y/o calcio
-Carencias notables: Los cogollos tienen un tamaño medio pero no son compactos, aunque puede haber resina pero no al máximo. Las hojas pueden presentar daños irreversibles. En estos casos se ha violado más de un parámetro, que suele ser el riego con PH demasiado alto, riego con agua cargada de cloro, y/o calcio, y/o sodio, susbstrato insuficiente, o fertilización nula.
-Carencias exageradas: La floración es prácticamente nula. La planta presenta daños claramente visibles, del tipo follaje insuficiente, o tamaño reducido, u hojas dañadas. En estos casos el fósforo y posiblemente otros nutrientes estan bloqueados en el susbstrato, siendo las raíces incapaces de absorberlos. Se debe analizar cuidadosamente la metodología de cultivo que se ha llevado a cabo para detectar el error. La causa de estos síntomas es casi siempre debida a la utilización de substrato muy inadecuado

Para evitar posibles carencias durante la floración es bueno prevenir y proporcionar un poco de fósforo durante el crecimiento. Se debe consultar los porcentajes NPK del fertilizante que estemos utilizando, y asegurar que contiene una parte significativa de fósforo, del orden de la mitad de lo que contiene en nitrógeno (por ejemplo 15-6-6, 7-3-3, 2-1-1).  Dos semanas antes del paso a floración es recomendable utilizar un fertilizante de floración, NPK del tipo 3-3-3, dos veces por semana con la dosis indicada por las instrucciones, o mezclando una pequeña dosis en cada riego, siendo esta ultima opción recomendable. Si realizamos un trasplante antes de pasar a floración aseguramos que la planta tendrá disponible todo tipo de nutrientes al menos durante el inicio de floración, lo cual ya es mucho.



La dosificación del fósforo durante la fase de floración suele ser complicada y normalmente se hace a ciegas, ya que la planta no muestra síntomas de carencias tan claramente como por ejemplo lo hace con el nitrógeno. Además cada variedad de cannabis consume fósforo en distintas cantidades, lo que hace esto más complicado. La experiencia es importante para una correcta administración del fósforo.

- En primer lugar es importante que la planta haya recibido parte de fósforo durante la fase de crecimiento. También es importante que la planta no presente carencias de oligoelementos u otros nutrientes, muy frecuentes durante la floración. Si se cumplen estos dos requisitos la planta estará mejor preparada para realizar una producción abundante de flores.
Durante la fase de floración se debe utilizar un fertilizante que contenga una proporción NPK del tipo 7-7-7, 3-3-3. No es recomendable abusar del uso de fertilizantes durante la fase de floración. Una buena estrategia es la siguiente:

- En segundo lugar se deben proporcionar oligoelementos si la planta los demanda (cuando los peciolos se tornan rojos).
-debemos asegurar de que no hay carencias significativas de nitrógeno, y se supone que de ningún otro elemento, las hojas deben tener buen color y estar sanas.

- En tercer lugar proporcionamos fósforo mediante nuestro fertilizante preferido pero en dosis nunca superiores a las que indiquen las instrucciones del fertilizante, siendo recomendable añadir una pequeña dosis en cada riego.


El fertilizante ideal
sería uno que contuviera un NPK 3-3-3 con oligoelementos (sobre todo hierro, alrededor del 1%, manganeso y zinc) y un 1% de magnesio. La frecuencia en la que utilizaríamos este fertilizante sería de 1 a 2 veces por semana, con la dosis que indique el fabricante, o una dosis menor pero en cada riego. En variedades de floración temprana (8 semanas) se abona 2 veces por semana durante las 5 primeras semanas de floración, y una vez por semana la 6ª semana. Las dos últimas semanas dejaríamos de abonar. Hay que tener en cuenta que lo mejor es hacer pruebas y conocer las necesidades de cada especie. Por lo general, las plantas no necesitan grandes dosis de fósforo para llevar a cabo una floración abundante y de calidad. La mejor opción es utilizar siempre agua de la mejor calidad y evitar siempre el agua del grifo. En variedades de floración tardía (12 semanas) se abona 1 vez por semana durante las 4 primeras semanas, 2 veces por semana desde la 5ª semana hasta la 8ª semana y una vez por semana la 9ª y 10ª semana. Las dos últimas semanas sin abonar. Si proporcionamos demasiado fósforo, la planta no podrá asimilarlo y quedará en el substrato, interfiriendo en las propiedades del suelo. Los excesos se suelen producir durante la fase de floración, cuando se superan las dosis indicadas en los fertilizantes; los síntomas son las puntas y los bordes de las hojas quemadas. Es fácil que proporcionemos fósforo en exceso durante la floración, ya que no es fácil determinar la cantidad de fósforo que esta consumiendo la planta.

Macronutrientes: nitrógeno

El nitrógeno es el nutriente más consumido por la planta, sobre todo durante la fase de crecimiento. Cuanto más nitrógeno dispone la planta, más exuberante es su crecimiento; pero los excesos de nitrógeno no son buenos, cuanto más nitrógeno recibe una planta se hace más susceptible a las enfermedades y las plagas, y el sabor de los cogollos empeora, además de rebajar su potencia psicoactiva. Las carencias de nitrógeno son buena señal si se producen al final de la floración, cuando se deja de abonar durante las dos o tres últimas semanas, ya que la excesiva presencia de nitrógeno en las flores empeora el sabor.

Las fuentes de nitrógeno principales son el estiércol animal, la orina humana o de cualquier animal; si no se tiene acceso a estiércol de calidad se puede utilizar un fertilizante comercial con una buena proporción de nitrógeno, como los que se usan para la fase de crecimiento. Los substratos comerciales de buena calidad contienen bastante nitrógeno y no suele ser necesario aportar nitrógeno durante el primer mes. En caso de plantar en un substrato pobre en nitrógeno, como el típico terreno arcilloso de la península, o como el compost (que es rico en nutrientes pero pobre en nitrógeno), es una buena opción enriquecerlo mezclando estiércol; sinó deberemos añadir periódicamente fertilizantes líquidos al riego para proporcionar el nitrógeno.



A partir del primer mes se debe prestar atención a las hojas más viejas y al color general de toda la planta. Si el color empalidece progresivamente será necesario aportar nitrógeno si no queremos que la planta ralentice el crecimiento. Para mantener el ritmo de crecimiento al máximo se debe aportar nitrógeno de forma que la planta nunca muestre carencias, anticipándose y manteniendo en la planta un color verde intenso, sin llegar al oscuro.

Cuando la planta empieza a mostrar carencias se puede proporcionar más nitrógeno de dos formas: añadiendo una capa de estiércol al substrato, que proporciona nitrógeno a largo plazo, pero que no suele ser posible en cultivos de maceta.; también podemos utilizar fertilizantes líquidos, muy apropiados para los cultvos de maceta. Los fertilizantes líquidos son siempre útiles para acabar de ajustar las necesidades finales de nitrógeno de la planta, abonando en los riegos cuando la planta muestre carencias.

Los primeros síntomas que se presentan en la planta debido a una carencia de nitrógeno consisten en que la hoja pierde progresivamente el color verde característco (clorosis), empalideciendo primero las hojas más viejas. La pérdida de color se produce de forma casi uniforme en toda la hoja, sin perder más color en los bordes o en las zonas intervenales (ver foto izquierda).  Si las carencias persisten durante más días las hojas pierden el color original completamente, volviéndose amarillas, y los peciolos rojos, terminando por retorcerse y caer (ver foto derecha). Cuando el nitrógeno escasea en la planta, este es trasladado a las hojas de los brotes más jóvenes, muriendo siempre primero las hojas viejas. El crecimiento se ralentiza considerablemente cuando hay carencias de nitrógeno. En el caso extremo la planta se queda sin la mayoría de las hojas, manteniendo sólo las hojas de las puntas de los brotes superiores.  Si persisten carencias graves durante la floración la producción disminuirá notablemente, debido a que el nitrógeno es también necesario para la formación de flores.



Durante la fase de crecimiento, la planta requiere principalmente nitrógeno; si utilizamos fertilizantes líquidos la proporción de nitrógeno respecto a fósforo y potasio debería ser el doble o el triple (por ejemplo NPK=6:2:2). Existen fertilizantes que contienen las mismsa proporción de nitrógeno y potasio, con proporciones NPK del tipo 6:2:6, que también son válidos.

Cuando llega la floración no conviene proporcionar nitrógeno en exceso, sinó que se deben mantener las plantas al límite de sus necesidades de nitrógeno, pero tampoco dejando que se caigan las hojas o que estas amarilleen excesivamente, ya que la falta de nitrógeno repercutiría en la producción.

Cuando finalice la floración, durante las dos o tres últimas semanas (dos para variedades de floración temprana, tres para variedades de floración tardía), se debe dejar de aportar nitrógeno con la intención de que las carencias se hagan visibles en la planta, es decir, dejando que las hojas amarilleen; de esta forma se asegura que no queden restos de nitrógeno en las flores, que da mal sabor a la hierba. Si durante la floración hemos aportado demasiado nitrógeno lo sabremos porque las hojas mantendrán un verde intenso a pesar de dejar de proporcionarlo durante las últimas semanas.

El exceso de nitrógeno se puede distinguir a simple vista, los síntomas son hojas de un verde oscuro y con los bordes enrollados hacia abajo. Si la intoxicación es muy fuerte las hojas se queman en pocos días y se caen. No es difícil pasarse con las dosis de nitrógeno, ya que la planta lo absorbe rápidamente. El nivel de nitrógeno en el substrato puede bajarse lavando la tierra. Para evitar intoxicaciones de nitrógeno, el substrato no debería contener demasiado estiércol (menos del 30%), y el fertilizante apropiado para la fase de crecimiento debería proporcionarse en dosis bajas, a medida que la planta lo requiera. El nitrógeno es altamente soluble cuando el PH es elevado, en estas condiciones las intoxicaciones de nitrógeno suelen ser más severas.

Macronutrientes

Son los nutrientes que consume la planta en grandes cantidades. Estos elementos son: Nitrógeno, Fósforo y Potasio. El cannabis es una especie que requiere gran cantidad de nutrientes si queremos obtener una cosecha abundante. Se puede cultivar cannabis en un substrato adecuado sin necesidad de añadir ningún fertilizante, pero si el substrato no contiene suficientes nutrientes la cosecha será bastante más reducida, aunque no de peor calidad. El abuso de fertilizantes disminuye la calidad de los cogollos, por ejemplo se sabe que cuando la planta consume demasiado nitrógeno los efectos psicoactivos de los cogollos disminuyen. El aporte de nutrientes debe hacerse en la justa medida.



Para aportar los macronutrientes existen buenos fertilizantes comerciales de venta en growshops También es posible proporcionar estos nutrientes aportando estiércol al medio de cultivo, que es más ecológico. En los abonos comerciales podemos encontrar información acerca del contenido de los macronutrientes, en forma de proporción de cada uno, lo que se denomina porcentajes NPK (siglas de Nitrógeno (N), Fósforo (P)  Potasio (K).



Algunos nutrientes son móviles y otros inmóviles, si un nutriente es móvil las hojas pueden traspasarlo a otras hojas en caso de que sea necesario. Por ejemplo las hojas nuevas aprovechan los nutrientes móviles de las hojas más viejas, y de las que reciben menos luz; cuando esto ocurre las hojas viejas, y las que reciben poca luz, amrillean y se caen.